1/6/18

Cuanto más infeliz, más materialista [1-6-18]

Cuanto más infeliz, más materialista

Cuanto más infeliz, más materialista

Cuanto más infeliz eres en la infancia, más materialista te vuelves. Al menos eso es lo que se desprende de una investigación holandesa de la Universidad de Ámsterdam realizada con medio millar de niños de 8 a 10 años de edad. En concreto, los resultados apuntan a que “los niños menos satisfechos con sus vidas se vuelven más materialistas a medida que crecen, aunque solo si ven excesiva cantidad de anuncios publicitarios en la infancia”, según expone Suzanna Opree, coautora del estudio que publica la revista Pediatrics. Para los autores, el materialismo se describe como una “preocupación por las posesiones acompañada de la creencia de que los objetos proporcionan felicidad y éxito”.

Los científicos afirman que los niños infelices son más susceptibles a los mensajes de los anuncios televisivos, que por regla general incitan a asociar el consumismo a la felicidad. Por término medio, se estima que un niño británico está expuesto a 10.000 anuncios al año, mientras que un chaval estadounidense visualiza en torno a 40.000 spots televisivos anualmente.

Estudios previos en adultos revelan que las personas poco satisfechas con su vida tienden a adoptar un pensamiento materialista, pero también que las personas más materialistas se sienten cada vez menos satisfechas. "Es una pescadilla que se muerde la cola", aclaran los científicos. Atajarlo desde la infancia, sostienen Opree y sus colegas, sería el mejor remedio.

25/5/18

Síndrome de Münchausen por poder:extraña forma de abuso infantil

ndrome de Münchausen por poder: la extraña forma de abuso infantil por la que las madres inventan o infligen enfermedades en sus hijos

Síndrome de Münchausen por poder: la extraña forma de abuso infantil por la que las madres inventan o infligen enfermedades en sus hijos

latercera.com

Mario, de 3 años, siempre volvía con su madre al hospital por el mismo problema: una misteriosa secreción de los oídos acompañada de inflamación. Los médicos tardaron nueve meses en descubrir la verdad: la que realmente estaba enferma era la madre..

Cuando el equipo médico de pediatría y otorrinolaringología del hospital chileno Carlos Van Buren, en Valparaíso, confirmó sus sospechas, el niño, de unos tres años y medio, ya llevaba acumuladas 5 hospitalizaciones y numerosos tratamientos con antibiótico en apenas nueve meses.

El pequeño, al que llamaremos Mario en este artículo, siempre volvía con su madre al hospital por el mismo problema: una misteriosa secreción de los dos oídos acompañada de granulomas, pequeños puntos de inflamación en el tejido de los conductos auditivos, que le impedían a los doctores llegar a ver los tímpanos.

El diagnóstico oficial era otitis media crónica, pero nadie podía explicar la causa. El niño respondía bien a las curas y a los tratamientos con antibiótico pero el problema recurría una vez que era dado de alta.

Además, presentaba un retraso en el desarrollo de causa no explícita: “Con unos tres años caminaba con dificultad y hablaba muy poco”, le dijo a BBC Mundo el cirujano Cristian Papuzinski, del Servicio de Otorrinolaringología de ese hospital, que formó parte del equipo que lo trató.


3 elementos sospechosos

El de Mario es un caso clínico real, cuyos detalles fueron publicados en 2016 en la Revista de otorrinolaringología y cirugía de cabeza y cuello, de Chile.

Papuzinski y el resto del equipo médico que trató al pequeño empezó a sospechar a raíz de varios elementos incongruentes: el principal era la ausencia de una causa clara que explicara la recurrencia de la enfermedad.

Pero también las características clínicas raras del caso: patógenos poco habituales en infecciones de oído y lesiones inexplicables.

Finalmente, el hecho de que Mario mejoraba claramente cuando estaba separado de su entorno habitual.

Papuzinski contó que a los dos meses de ser tratado en su hospital, empezaron a sospechar que quizás la madre le ponía al niño alguna sustancia irritante en el oído.

Fue a raíz de la primera biopsia, cuando los médicos vieron que “mientras el chico estaba hospitalizado, mejoró”, cuenta Papuzinski.

“Entonces supusimos que quizás había un factor familiar que a lo mejor no estábamos considerando. Y uno de ellos podría ser algún tipo de maltrato por parte de los familiares”, añadió el cirujano, que admite que nunca se había encontrado con un caso así en su especialidad.

Pero tras una evaluación del niño con personal de asistencia social y de psiquiatría infantil, se desestimó esa hipótesis.

Según Papuzinski, la madre negó cualquier situación de maltrato en casa. Y siguió haciéndolo hasta el final.


Una madre “muy preocupada”

En realidad la madre de Mario parecía estar muy involucrada en la salud de su hijo.

“Ella era muy preocupada. Siempre estaba ahí con él, llegaba temprano y se pasaba prácticamente las 24 horas de día en el hospital”, recuerda el cirujano chileno.

En total, en los nueve meses que fue tratado en el Carlos Van Buren, Mario pasó más de 80 noches ingresado.

Siete meses después de su primera consulta, una casualidad hizo que se descubriera la verdad.

La mamá de otro niño ingresado en el hospital que compartía sala con Mario sorprendió a la madre de éste inyectándole un medicamento sin autorización médica.

Cuentan los médicos en su descripción del caso clínico que en esa ocasión la madre de Mario “amenazó” a quien la había observado “para que guardara silencio”.

Pero cuando el equipo de salud la encaró ella lo negó todo.

Después llamaron a la policía, que al registrar a la madre encontró jeringas escondidas en la ropa y bajo la cama del pequeño.

Frente a eso, los médicos avisaron a un fiscal que emitió una orden de alejamiento de la mamá, a raíz de la cual Mario empezó a mejorar rápidamente hasta recibir el alta.

Así fue como los doctores lograron ver por primera vez los tímpanos del pequeño y pudieron confirmar, afortunadamente, que estaban sanos.

Según los médicos, hasta percibieron “una mejoría sustantiva de la interacción del niño con otras personas“.


Un síndrome “subdiagnosticado”


No era el niño el que estaba realmente enfermo, sino la madre: tenía Síndrome de Münchausen por poder (SMPP), según le diagnosticó el equipo de psiquiatría del propio Hospital Carlos Van Buren.

Este trastorno mental reconocido, también llamado trastorno facticio impuesto a otro, fue identificado por primera vez en 1977 por el pediatra británico Roy Meadow.

Este síndrome implica una vuelta de tuerca sobre el Síndrome de Münchausen, que consiste en la fabricación de síntomas y signos de una enfermedad por parte del paciente para generar ayuda, compasión, admiración y atención médica.

En el caso del SMPP, conocido en inglés como “Münchausen Syndrome by proxy“, es la persona a cargo de un paciente, normalmente la madre o cuidadora de un menor, la que fabrica esos síntomas o enfermedades.

Se considera, de hecho, una forma de maltrato infantil, que a menudo pasa desapercibida para médicos y autoridades durante meses o años.

Sin embargo tiene un índice causal de mortalidad de alrededor del 7%, según el equipo de médicos chilenos. La prensa internacional ha recogido varios casos notorios en los que los menores murieron y los padres fueron condenados a penas de cárcel.

Los adultos que padecen este trastorno psiquiátrico pueden llegan a límites insospechados en su búsqueda patológica por la atención médica: pueden inyectarle al menor sangre, orina o heces para generarle enfermedad, darles fármacos que les generen síntomas como vómitos o diarrea y someterlos a pruebas invasivas como biopsias o cirugías.

Según recogen los autores del informe sobre el caso clínico chileno, se desconoce la verdadera incidencia de los casos de SMPP, pero estiman que está “subdiagnosticado” porque el personal sanitario no suele sospechar de los padres de los pacientes menores.

Lo que sí constatan diversos estudios es que la madre es la abusadora en la gran mayoría de los casos, el 75% según citan los doctores chilenos.


¿Por qué lo hacen?

En realidad se conoce poco sobre las causas del Síndrome de Münchausen y del Síndrome de Münchausen por poder.

Los expertos creen que la gente que sufrió abuso, malos tratos o abandono durante su infancia tiene un mayor riesgo de padecerlo.

Teorizan que el paciente se autoinflige una lesión o la causa en alguien a su cuidado en un intento por buscar empatía, llamar la atención o generar admiración por su capacidad para sobrellevar su problema.

Por otro lado, incluso cuando hay sospechas, es difícil para el personal médico confrontar a los pacientes por un supuesto síndrome de Münchausen.

Hay varios riesgos: si se sienten interrogados los pacientes se pueden volver defensivos e incluso desaparecer, solo para buscar ayuda en otro hospital donde no son conocidos.

De hecho Mario llegó al hospital de Valparaíso referido de otro centro médico que ya había visitado en numerosas ocasiones sin lograr un diagnóstico.

El otro peligro es la posibilidad de acusar a alguien erróneamente, con todas las repercusiones que eso puede generar.

“Es una situación muy compleja”, dice el otorrino chileno.

Efectivamente, el pediatra británico que acuñó el término del síndrome quedó envuelto en controversia después de haber participado como testigo en varios juicios en los que se condenó erróneamente a padres por el asesinato de sus hijos.


“Vida normal” con la abuela

En el caso de Mario, finalmente un juez de familia determinó que se quedara bajo la protección de su abuela.

Ese cambio tuvo un rápido impacto positivo sobre la salud del niño, que además empezó a caminar muy bien, a hablar mejor, a socializar más y a asistir al colegio, según Papuzinski.

La mamá de Mario puede verlo durante visitas supervisadas y está en proceso de recuperación psicológica para poder optar en el futuro a la custodia de su hijo.

Entretanto, el pequeño lleva una vida normal, por ahora no presenta secuelas por el síndrome de la madre y hasta la fecha ha estado muy bien de salud, dice el cirujano, que afirma que en el departamento de otorrinolaringología ya solo le hacen un seguimiento rutinario una vez al año.

5/5/18

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7/12/17

Ocho claves para elegir un buen jardín infantil [7-12-17]

 
Ocho claves para elegir un buen jardín infantil

Diversos estudios e investigaciones confirman la importancia de la educación inicial para el desarrollo de habilidades clave para los niños y niñas, pero también como un espacio de atención, cuidado y protección de la infancia. “Sin embargo, el solo hecho de que un niño asista a un centro educativo no garantiza que se esté beneficiando. La ausencia de una regulación efectiva mantiene una gran incertidumbre respecto de la calidad educativa de salas cuna y jardines infantiles”, asegura Ana María Cabello, coordinadora de Educación Inicial del Centro de Innovación en Educación de Fundación Chile, quien remarca que es precisamente por esto por lo que es necesario poner especial cuidado a la hora de elegir un jardín infantil. Precisamente la coordinadora de Fundación Chile entregó ocho claves que ayudan a identificar un buen establecimiento de educación inicial.

1. Se previene el maltrato infantil.


Un buen centro educativo promueve el buen trato y cuenta con estrategias para la protección y promoción de los derechos de los niños, incluyendo procedimientos claros de acción ante  situaciones de negligencia, sospecha de violencia física, psicológica o de  abuso sexual. Esto implica que deben ser visibles diversas campañas y deben existir manuales en esta materia.

2. Los niños opinan.

Implica que el equipo educativo del establecimiento periódicamente genera actividades para que los niños y niñas expresen sus sentimientos sobre el jardín infantil,  de manera que la dinámica educativa se vaya renovando y respondiendo a las inquietudes e intereses que los niños y niñas van manifestando.

3. Se establecen canales de comunicación permanente con cada familia

Se mantiene una comunicación efectiva y frecuente, utilizando diferentes medios para escuchar y entregar información a cada familia acerca de las actividades y aprendizajes de  los niños, teniendo en cuenta estados de ánimo y situaciones especiales en la casa y en el centro educativo.

4. La familia participa.

Para esto es importante que exista una política institucional que integre a la familia en actividades en el aula y, cuando esto ocurre, la educadora de párvulos proporciona retroalimentación inmediata y directa a los padres que participen.

5. Distinto tipo de actividades

Tanto las actividades variables como aquellas propias de la rutina que buscan generar hábitos se planifican y  realizan con clara intencionalidad pedagógica, cuidando el bienestar y el goce de aprender por parte de los niños y niñas, incorporando elementos del contexto socio cultural que den cuenta de la diversidad y favorezcan la inclusión de todas las familias.

6. Una infraestructura adecuada.

El establecimiento cuenta con los permisos municipales y de salud que establece la normativa vigente. Se cumplen condiciones adecuadas de construcción, iluminación, ventilación y calefacción. Además cuenta con mobiliario seguro.

7. Los espacios están organizados para el logro de aprendizajes  significativos.

Los espacios del jardín infantil o sala cuna ofrecen diversos recursos y materiales que estimulan el movimiento, la exploración, la interacción y la creatividad, lo que incluye a niños y niñas con necesidades educativas especiales.

8. Existe un procedimiento sistemático para registrar y analizar los logros de los niños y niñas.

La evaluación es un proceso permanente e integral que alimenta la planificación e implementación del programa educativo a nivel individual y grupal, esta información es proporcionada a las familias y utilizada para tomar decisiones que contribuyan al mejoramiento del proceso educativo.

21/11/17

Los niños con alergia al huevo se pueden curar [21-11-17]


Los niños con alergia al huevo se pueden curar

Es otra de las muchas alergias que afectan cada vez más a los pequeños. Pero en numerosos casos puede superarse si se somete a una terapia sencilla y gradual.

Los niños mayores de cinco años que no han podido superar la alergia al huevo, podrían adelantar o desarrollar tolerancia siguiendo inmunoterapia oral específica con este alimento. Así lo demuestran los resultados de un estudio presentado en el XXXVIII Congreso de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), que se celebra estos días en Madrid.

Aunque la mitad de los niños alérgicos a este alimento se vuelven tolerantes antes de los 5 años, otros muchos continúan sensibilizados y el desarrollo de tolerancia a partir de entonces es menos probable. La inmunoterapia oral específica, consiste en la administración de cantidades crecientes del alimento hasta alcanzar el equivalente a una ración, "todo bajo la supervisión de un pediatra alergólogo", asegura la doctora Ana Mª Plaza, presidente de SEICAP.

La doctora Mª Flora Martín-Muñoz, especialista del Servicio de Alergología del Hospital Infantil La Paz, en Madrid, ha liderado un ensayo clínico de Inmunoterapia oral con huevo para analizar la eficacia y seguridad de este tratamiento. Se trata de un estudio multicéntrico, a nivel nacional, aleatorizado y controlado en el que han colaborado diferentes hospitales de toda España (Hospital infantil La Paz, Gregório Marañón y Hospital Severo Ochoa, de la Comunidad de Madrid; Hospital San Juan de Dios, Vall D´Hebron, Althaia San Juan de Dios de Manresa, de Barcelona; Hospital Carlos Haya, de Málaga; Hospital General de Valencia y Hospital de Cruces, de Vizcaya).

En el estudio han participado 101 niños (46 niños y 55 niñas) de entre 6 y 9 años de edad, diagnosticados de alergia persistente al huevo. El 85% de los que siguieron el tratamiento de inmunoterapia oral alcanzaron tolerancia para huevo. Además, esa tolerancia persistía en todos los que siguieron consumiendo huevo según una dieta normal, 6 meses después de interrumpir el tratamiento.

Uno de cada cinco niños con alergia al huevo mantendrá su alergia en el futuro y sus reacciones serán más severas", según un documento de consenso sobre alergia al huevo elaborado por SEICAP.

Además, "la cifra de niños que no la superan ha aumentado en los últimos años, siendo la única opción para conseguirlo, la terapia de Inducción Oral a la Tolerancia". El huevo es el alimento que más a menudo causa la alergia en los niños españoles, con una incidencia de 2,5 % en los primeros 2 años de vida. En el 76% de los casos aparece antes de los 5 años, en el 12% entre los 5 y los 10 y en otro 12% entre los 10 y los 15, según datos de este informe.

Ventajas de la inmunoterapia oral con alimentos

El tratamiento actual y habitual para un niño con alergia alimentaria es la dieta de exclusión o evitación del alimento en cuestión. Sin embargo, advierte el doctor Antonio Martorell, de la Unidad de Alergología del Hospital General Universitario de Valencia, "no resulta fácil llevarla a la practica con alimentos como el huevo y la leche de vaca que están presentes en gran cantidad de alimentos elaborados, además de la dificultad añadida por la presencia de trazas en muchos productos alimenticios industriales".

Así, las restricciones alimentarias impuestas por la dieta, junto a las reacciones adversas potencialmente graves debidas a la ingestión inadvertida, "producen una alteración significativa de la calidad de vida del menor y su familia, lo que ha impulsado la búsqueda de alternativas como la inmunoterapia oral", señala.

La inmunoterapia oral con alimentos ha demostrado su eficacia y seguridad en la instauración de tolerancia de los mismos, sobre todo de leche y huevo, "así, los niños pueden mejorar su dieta, y consumir libremente el alimento o al menos una cantidad suficiente para prevenir una reacción frente a pequeñas tomas accidentales", afirma este doctor.

En cualquier caso, los pediatras alergólogos advierten sobre la importancia de realizar estos tratamientos bajo el seguimiento del especialista y con un protocolo programado y personalizado a cada niño, "ya que hay que valorar las posibles reacciones que puedan sufrir e incluso si esa tolerancia es o no transitoria", concluye.

Aumento de las alergias alimentarias

Los pediatras alergólogos han observado un aumento del número de alergias alimentarias en niños en los últimos años, incluso en algunos países se ha duplicado.

"Es posible que esto sea debido al cambio en los hábitos alimenticios y de estilo de vida que se han ido desarrollando en el mundo occidental", asegura la doctora Elena Alonso, presidenta del comité organizador del congreso de SEICAP. Si a esto "le unimos la contaminación y modificaciones relativas en la higiene, encontramos que el desarrollo del sistema inmunológico del niño se ve afectado y más débil ante la aparición de alergias", añade.

1/11/17

¿Qué ocurre cuando eliminamos del menú infantil las patatas fritas y los refrescos? [1-11-17]


¿Qué ocurre cuando eliminamos del menú infantil las patatas fritas y los refrescos?
 A pesar de que en los últimos años se está intentando mejorar la calidad nutricional de las opciones para niños en la hostelería, los menús infantiles dejan mucho que desear. Rebozados y fritos de toto tipo, patatas, hamburguesas y pasta con salas dudosas, refrescos y dulces hipercalóricos son la base de muchos de ellos. Pero, ¿y si desaparecieran del menú?

Una cadena de restaurantes de comida familiar en Estados Unidos está demostrando que, si un niño no tiene la opción de elegir platos de calidad cuestionable, comerá de forma más saludable, por propia voluntad, y además lo hará con gusto. En los menús de Silver Diner los niños siguen encontrando platos muy tentadores, pero con una vuelta de tuerca saludable y apostando por los productos vegetales, eliminando las patatas fritas e incluso con opciones vegetarianas.

La comida de Silver Diner sigue siendo apetecible y con platos clásicos de los diners familiares americanos, pero sus responsables llevan años procurando seguir ciertos criteros saludables, especialmente en el caso de los niños. El gran problema de este tipo de sitios es que a la hora de ofrecer un menú infantil se opta por lo que parece más fácil, lo que supuestamente más les gusta. Filetes rebozados, patatas y pollo frito, refrescos azucarados, grandes cantidades de queso, etc. ¿No estará el problema, precisamente, en que no se les ofrece otra cosa?

Esta cadena de restaurantes lleva años trabajando para ofrecer platos apatecibles que también pueden formar parte de una dieta equilibrada, y su éxito ha llamado la atención de diversas organizaciones dedicadas a fomentar una alimentación saludable de los más pequeños. Su teoría se basa en que, si no le das al niño – o, llegado el caso, a un adulto –, la opción de las patatas fritas, no tiene por qué pedirlas. No se trata de prohibirlas, ya que además se pueden solicitar sin problemas en cada restaurante, sino de demostrar que otras alternativas también son posibles.

De este modo, en el menú infantil de Silver Diner podemos encontrar platos como pechuga de pollo a la plancha o salmón teriyaki con arroz integral y verduras, pero también los clásicos macarrones con queso, cuya ración se reduce para acompaparlos de una ensalada. Entre los extras destacan opciones como ensaladas variadas, edamame, maíz, salsa de manzana, puré de patatas o fruta.

Lo que más me gusta es que no han eliminado los clásicos americanos como el queso fundido, los perritos calientes o el bacon, pero usan ingredientes locales, algunos productos ecológicos y materias primas de calidad. Que un comensal tenga 10 años no tiene por qué ser motivo para darle una salchicha congelada llena de aditivos.

 

25/10/17

La lactancia materna podría reducir el riesgo de leucemia infantil, según un estudio [25-10-17]


La lactancia materna podría reducir el riesgo de leucemia infantil, según un estudio

Se trata de otro beneficio potencial para los bebés amamantados, sugiere una investigación

La lactancia materna, incluso por poco tiempo, podría reducir el riesgo posterior de un bebé de leucemia infantil, sugiere un nuevo estudio.

Los investigadores encontraron que los bebés amamantados durante al menos seis meses parecen tener un riesgo un 19 por ciento más bajo de leucemia infantil, en comparación con los niños que nunca fueron amamantados o que fueron amamantados durante menos tiempo.

"La lactancia materna es una medida preventiva de salud pública altamente accesible y de bajo precio, que numerosos estudios han encontrado que se asocia no solo con un riesgo más bajo de leucemia infantil, sino también con un riesgo más bajo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), infección gastrointestinal, infección de oído, diabetes tipo 2 y obesidad más adelante en la vida", comentó la autora líder del estudio, Efrat Amitay, de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Haifa, en Israel.

"Por tanto, hay un beneficio público marcado en la lactancia, y se debería animar y facilitar ampliamente", añadió Amitay.

Aunque se ha mostrado que la lactancia materna tiene varios beneficios tanto para la madre como para el bebé, el nuevo estudio solo encontró una asociación entre la lactancia materna y un riesgo posiblemente más bajo de leucemia infantil. Debido al diseño del estudio, éste no pudo probar que la lactancia materna provocara la reducción en el riesgo de cáncer.

Cada año, en todo el mundo hay unos 175,000 casos de cáncer infantil, según la información de respaldo del estudio, publicado el 1 de junio en la edición en línea de la revista JAMA Pediatrics. La leucemia, un cáncer de las células sanguíneas, conforma aproximadamente el 30 por ciento de todos los cánceres infantiles, lo que la convierte en el cáncer infantil más común, según el estudio.

Para ver si había alguna conexión entre la lactancia materna y un riesgo más bajo de leucemia, los autores del estudio revisaron 18 estudios que incluyeron a más de 10,000 niños con leucemia y a más de 17,500 niños sanos.

Los investigadores también realizaron un análisis separado de 15 estudios para ver si haber sido amamantado conllevaba a un beneficio en comparación con nunca haber sido amamantado. Este segundo análisis no incluyó tres de los estudios del grupo original porque no tenían datos sobre los bebés que nunca habían sido amamantados.

Los investigadores también anotaron que la definición de "nunca haber sido amamantado" variaba entre los estudios. Algunos consideraban nunca haber sido amamantado como una ausencia total de lactancia materna, mientras que otros lo definían como haber sido amamantado durante menos de un mes.

Ese análisis encontró una reducción del 11 por ciento en el riesgo de leucemia infantil en los bebés amamantados.

Los autores del estudio no estaban del todo seguros sobre la forma en que la lactancia materna podría proteger a los niños de la leucemia, pero dijeron que la leche materna podría influir sobre el desarrollo del sistema inmunitario del bebé.

"La leche materna es un alimento completo, que la naturaleza creó con la intención de suplir todas las necesidades nutricionales del bebé durante los primeros meses de vida. La leche materna es una sustancia viva, que contiene anticuerpos producidos por la madre y otras cualidades exclusivas que fomentan una flora saludable en los intestinos del bebé y que influyen sobre el desarrollo del sistema inmunitario del niño", enfatizó Amitay.

La leche materna es particularmente beneficiosa porque el cuerpo de la madre produce anticuerpos adaptados a las sustancias nocivas a las que se exponen la madre y el bebé, añadió Amitay.

"La lactancia materna conlleva múltiples beneficios de salud", afirmó la Dra. Jennifer Wu, ginecoobstetra del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York. "Este último estudio, que revisa los datos recolectados en estudios anteriores, muestra una reducción en la leucemia entre los niños amamantados durante al menos seis meses. Cuando los médicos animan a las nuevas mamás a intentar amamantar, quizá deban añadir esta información a la lista de beneficios".

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