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7/12/17

Ocho claves para elegir un buen jardín infantil [7-12-17]

 
Ocho claves para elegir un buen jardín infantil

Diversos estudios e investigaciones confirman la importancia de la educación inicial para el desarrollo de habilidades clave para los niños y niñas, pero también como un espacio de atención, cuidado y protección de la infancia. “Sin embargo, el solo hecho de que un niño asista a un centro educativo no garantiza que se esté beneficiando. La ausencia de una regulación efectiva mantiene una gran incertidumbre respecto de la calidad educativa de salas cuna y jardines infantiles”, asegura Ana María Cabello, coordinadora de Educación Inicial del Centro de Innovación en Educación de Fundación Chile, quien remarca que es precisamente por esto por lo que es necesario poner especial cuidado a la hora de elegir un jardín infantil. Precisamente la coordinadora de Fundación Chile entregó ocho claves que ayudan a identificar un buen establecimiento de educación inicial.

1. Se previene el maltrato infantil.


Un buen centro educativo promueve el buen trato y cuenta con estrategias para la protección y promoción de los derechos de los niños, incluyendo procedimientos claros de acción ante  situaciones de negligencia, sospecha de violencia física, psicológica o de  abuso sexual. Esto implica que deben ser visibles diversas campañas y deben existir manuales en esta materia.

2. Los niños opinan.

Implica que el equipo educativo del establecimiento periódicamente genera actividades para que los niños y niñas expresen sus sentimientos sobre el jardín infantil,  de manera que la dinámica educativa se vaya renovando y respondiendo a las inquietudes e intereses que los niños y niñas van manifestando.

3. Se establecen canales de comunicación permanente con cada familia

Se mantiene una comunicación efectiva y frecuente, utilizando diferentes medios para escuchar y entregar información a cada familia acerca de las actividades y aprendizajes de  los niños, teniendo en cuenta estados de ánimo y situaciones especiales en la casa y en el centro educativo.

4. La familia participa.

Para esto es importante que exista una política institucional que integre a la familia en actividades en el aula y, cuando esto ocurre, la educadora de párvulos proporciona retroalimentación inmediata y directa a los padres que participen.

5. Distinto tipo de actividades

Tanto las actividades variables como aquellas propias de la rutina que buscan generar hábitos se planifican y  realizan con clara intencionalidad pedagógica, cuidando el bienestar y el goce de aprender por parte de los niños y niñas, incorporando elementos del contexto socio cultural que den cuenta de la diversidad y favorezcan la inclusión de todas las familias.

6. Una infraestructura adecuada.

El establecimiento cuenta con los permisos municipales y de salud que establece la normativa vigente. Se cumplen condiciones adecuadas de construcción, iluminación, ventilación y calefacción. Además cuenta con mobiliario seguro.

7. Los espacios están organizados para el logro de aprendizajes  significativos.

Los espacios del jardín infantil o sala cuna ofrecen diversos recursos y materiales que estimulan el movimiento, la exploración, la interacción y la creatividad, lo que incluye a niños y niñas con necesidades educativas especiales.

8. Existe un procedimiento sistemático para registrar y analizar los logros de los niños y niñas.

La evaluación es un proceso permanente e integral que alimenta la planificación e implementación del programa educativo a nivel individual y grupal, esta información es proporcionada a las familias y utilizada para tomar decisiones que contribuyan al mejoramiento del proceso educativo.

21/11/17

Los niños con alergia al huevo se pueden curar [21-11-17]


Los niños con alergia al huevo se pueden curar

Es otra de las muchas alergias que afectan cada vez más a los pequeños. Pero en numerosos casos puede superarse si se somete a una terapia sencilla y gradual.

Los niños mayores de cinco años que no han podido superar la alergia al huevo, podrían adelantar o desarrollar tolerancia siguiendo inmunoterapia oral específica con este alimento. Así lo demuestran los resultados de un estudio presentado en el XXXVIII Congreso de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), que se celebra estos días en Madrid.

Aunque la mitad de los niños alérgicos a este alimento se vuelven tolerantes antes de los 5 años, otros muchos continúan sensibilizados y el desarrollo de tolerancia a partir de entonces es menos probable. La inmunoterapia oral específica, consiste en la administración de cantidades crecientes del alimento hasta alcanzar el equivalente a una ración, "todo bajo la supervisión de un pediatra alergólogo", asegura la doctora Ana Mª Plaza, presidente de SEICAP.

La doctora Mª Flora Martín-Muñoz, especialista del Servicio de Alergología del Hospital Infantil La Paz, en Madrid, ha liderado un ensayo clínico de Inmunoterapia oral con huevo para analizar la eficacia y seguridad de este tratamiento. Se trata de un estudio multicéntrico, a nivel nacional, aleatorizado y controlado en el que han colaborado diferentes hospitales de toda España (Hospital infantil La Paz, Gregório Marañón y Hospital Severo Ochoa, de la Comunidad de Madrid; Hospital San Juan de Dios, Vall D´Hebron, Althaia San Juan de Dios de Manresa, de Barcelona; Hospital Carlos Haya, de Málaga; Hospital General de Valencia y Hospital de Cruces, de Vizcaya).

En el estudio han participado 101 niños (46 niños y 55 niñas) de entre 6 y 9 años de edad, diagnosticados de alergia persistente al huevo. El 85% de los que siguieron el tratamiento de inmunoterapia oral alcanzaron tolerancia para huevo. Además, esa tolerancia persistía en todos los que siguieron consumiendo huevo según una dieta normal, 6 meses después de interrumpir el tratamiento.

Uno de cada cinco niños con alergia al huevo mantendrá su alergia en el futuro y sus reacciones serán más severas", según un documento de consenso sobre alergia al huevo elaborado por SEICAP.

Además, "la cifra de niños que no la superan ha aumentado en los últimos años, siendo la única opción para conseguirlo, la terapia de Inducción Oral a la Tolerancia". El huevo es el alimento que más a menudo causa la alergia en los niños españoles, con una incidencia de 2,5 % en los primeros 2 años de vida. En el 76% de los casos aparece antes de los 5 años, en el 12% entre los 5 y los 10 y en otro 12% entre los 10 y los 15, según datos de este informe.

Ventajas de la inmunoterapia oral con alimentos

El tratamiento actual y habitual para un niño con alergia alimentaria es la dieta de exclusión o evitación del alimento en cuestión. Sin embargo, advierte el doctor Antonio Martorell, de la Unidad de Alergología del Hospital General Universitario de Valencia, "no resulta fácil llevarla a la practica con alimentos como el huevo y la leche de vaca que están presentes en gran cantidad de alimentos elaborados, además de la dificultad añadida por la presencia de trazas en muchos productos alimenticios industriales".

Así, las restricciones alimentarias impuestas por la dieta, junto a las reacciones adversas potencialmente graves debidas a la ingestión inadvertida, "producen una alteración significativa de la calidad de vida del menor y su familia, lo que ha impulsado la búsqueda de alternativas como la inmunoterapia oral", señala.

La inmunoterapia oral con alimentos ha demostrado su eficacia y seguridad en la instauración de tolerancia de los mismos, sobre todo de leche y huevo, "así, los niños pueden mejorar su dieta, y consumir libremente el alimento o al menos una cantidad suficiente para prevenir una reacción frente a pequeñas tomas accidentales", afirma este doctor.

En cualquier caso, los pediatras alergólogos advierten sobre la importancia de realizar estos tratamientos bajo el seguimiento del especialista y con un protocolo programado y personalizado a cada niño, "ya que hay que valorar las posibles reacciones que puedan sufrir e incluso si esa tolerancia es o no transitoria", concluye.

Aumento de las alergias alimentarias

Los pediatras alergólogos han observado un aumento del número de alergias alimentarias en niños en los últimos años, incluso en algunos países se ha duplicado.

"Es posible que esto sea debido al cambio en los hábitos alimenticios y de estilo de vida que se han ido desarrollando en el mundo occidental", asegura la doctora Elena Alonso, presidenta del comité organizador del congreso de SEICAP. Si a esto "le unimos la contaminación y modificaciones relativas en la higiene, encontramos que el desarrollo del sistema inmunológico del niño se ve afectado y más débil ante la aparición de alergias", añade.

25/10/17

La lactancia materna podría reducir el riesgo de leucemia infantil, según un estudio [25-10-17]


La lactancia materna podría reducir el riesgo de leucemia infantil, según un estudio

Se trata de otro beneficio potencial para los bebés amamantados, sugiere una investigación

La lactancia materna, incluso por poco tiempo, podría reducir el riesgo posterior de un bebé de leucemia infantil, sugiere un nuevo estudio.

Los investigadores encontraron que los bebés amamantados durante al menos seis meses parecen tener un riesgo un 19 por ciento más bajo de leucemia infantil, en comparación con los niños que nunca fueron amamantados o que fueron amamantados durante menos tiempo.

"La lactancia materna es una medida preventiva de salud pública altamente accesible y de bajo precio, que numerosos estudios han encontrado que se asocia no solo con un riesgo más bajo de leucemia infantil, sino también con un riesgo más bajo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), infección gastrointestinal, infección de oído, diabetes tipo 2 y obesidad más adelante en la vida", comentó la autora líder del estudio, Efrat Amitay, de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Haifa, en Israel.

"Por tanto, hay un beneficio público marcado en la lactancia, y se debería animar y facilitar ampliamente", añadió Amitay.

Aunque se ha mostrado que la lactancia materna tiene varios beneficios tanto para la madre como para el bebé, el nuevo estudio solo encontró una asociación entre la lactancia materna y un riesgo posiblemente más bajo de leucemia infantil. Debido al diseño del estudio, éste no pudo probar que la lactancia materna provocara la reducción en el riesgo de cáncer.

Cada año, en todo el mundo hay unos 175,000 casos de cáncer infantil, según la información de respaldo del estudio, publicado el 1 de junio en la edición en línea de la revista JAMA Pediatrics. La leucemia, un cáncer de las células sanguíneas, conforma aproximadamente el 30 por ciento de todos los cánceres infantiles, lo que la convierte en el cáncer infantil más común, según el estudio.

Para ver si había alguna conexión entre la lactancia materna y un riesgo más bajo de leucemia, los autores del estudio revisaron 18 estudios que incluyeron a más de 10,000 niños con leucemia y a más de 17,500 niños sanos.

Los investigadores también realizaron un análisis separado de 15 estudios para ver si haber sido amamantado conllevaba a un beneficio en comparación con nunca haber sido amamantado. Este segundo análisis no incluyó tres de los estudios del grupo original porque no tenían datos sobre los bebés que nunca habían sido amamantados.

Los investigadores también anotaron que la definición de "nunca haber sido amamantado" variaba entre los estudios. Algunos consideraban nunca haber sido amamantado como una ausencia total de lactancia materna, mientras que otros lo definían como haber sido amamantado durante menos de un mes.

Ese análisis encontró una reducción del 11 por ciento en el riesgo de leucemia infantil en los bebés amamantados.

Los autores del estudio no estaban del todo seguros sobre la forma en que la lactancia materna podría proteger a los niños de la leucemia, pero dijeron que la leche materna podría influir sobre el desarrollo del sistema inmunitario del bebé.

"La leche materna es un alimento completo, que la naturaleza creó con la intención de suplir todas las necesidades nutricionales del bebé durante los primeros meses de vida. La leche materna es una sustancia viva, que contiene anticuerpos producidos por la madre y otras cualidades exclusivas que fomentan una flora saludable en los intestinos del bebé y que influyen sobre el desarrollo del sistema inmunitario del niño", enfatizó Amitay.

La leche materna es particularmente beneficiosa porque el cuerpo de la madre produce anticuerpos adaptados a las sustancias nocivas a las que se exponen la madre y el bebé, añadió Amitay.

"La lactancia materna conlleva múltiples beneficios de salud", afirmó la Dra. Jennifer Wu, ginecoobstetra del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York. "Este último estudio, que revisa los datos recolectados en estudios anteriores, muestra una reducción en la leucemia entre los niños amamantados durante al menos seis meses. Cuando los médicos animan a las nuevas mamás a intentar amamantar, quizá deban añadir esta información a la lista de beneficios".

18/10/17

Los frutos secos en la dieta infantil [18-10-17]


Los frutos secos en la dieta infantil

Los frutos secos son alimentos muy completos desde el punto de vista nutritivo, por lo que conviene incluirlos en la dieta infantil para que los niños se acostumbren al sabor de estos alimentos, si bien cuando ellos son muy pequeños hay que tener en cuenta ciertos consejos.

Las virtudes nutritivas de los frutos secos

Los frutos secos destacan por su elevado contenido energético, ya que 100 gramos de frutos secos aportan más de 500 calorías (excepto la castaña, que contiene unas 200 calorías). Este importante valor energético deriva de su escaso contenido en agua (menos del 10 por ciento de su composición), y de su notable cantidad de grasas (más del 50 por ciento de su peso) y proteínas (alrededor del 20 g/ 100 g). En la composición de las grasas de los frutos secos predominan los ácidos grasos insaturados, y entre ellos, el ácido linolénico y el linoleico, ambos nutrientes esenciales que el organismo humano es incapaz de sintetizar y que resultan vitales para la formación de las membranas celulares, particularmente de las células nerviosas, que en los niños están en pleno crecimiento y desarrollo. Además, los frutos secos no contienen colesterol, lo que unido a su saludable perfil de grasas, son alimentos que consumidos habitualmente ayudan a prevenir trastornos cardiovasculares desde la infancia.

Junto con las legumbres y los cereales, los frutos secos forman un equipo muy completo: aportan una excelente fuente de proteínas vegetales (bien combinados estos alimentos, dan lugar a proteínas completas equivalentes a la proteína animal), variedad de vitaminas del grupo B (B1, B3, B6 y folatos), vitamina E (potente antioxidante) y minerales como el hierro y calcio (estos dos minerales de peor absorción), potasio, fósforo, magnesio y cinc. Las vitaminas del grupo B son necesarias para el desarrollo del sistema nervioso del niño, la formación de sus glóbulos rojos y el aprovechamiento de la energía que contienen los alimentos. Parte de la vitamina B1 y de la E se destruyen durante el proceso de tostado que se suele aplicar con frecuencia a los frutos secos, razón suficiente para acostumbrar a los niños a comer frutos secos de la manera más natural. Además, estos alimentos son ricos en fibra, por lo que facilitan el tránsito intestinal, y previenen o mejoran el estreñimiento que con frecuencia se da entre los más pequeños.

Cuándo ofrecer frutos secos a los niños

Cuando los niños son pequeños, tienen menos de dos años, los frutos secos presentan para ellos más inconvenientes que ventajas, que conviene conocer.

Riesgo de atragantamiento

Hay que observar y conocer bien el ritmo evolutivo del niño a la hora de masticar. Como norma general, no se aconseja que los niños de menos de dos años coman frutos secos, ya que en general, no coordinan bien los movimientos de masticación, y si no mastican muy bien los frutos secos existe el riesgo de que se atraganten con ellos. Por ello, cuando se le ofrecen frutos secos a un niño pequeño es importante supervisarlo mientras come e insistirle en que mastique mucho los alimentos antes de tragarlos para evitar un percance. Una forma de incluir los frutos secos en su alimentación es triturarlos con un poco de agua o aceite y preparar una mantequilla para untar el pan o las galletas del desayuno, el almuerzo o la merienda. Y para hacer la dieta más variada y que se habitúe al sabor de estos alimentos tan nutritivos se pueden mezclar los frutos secos con el yogur, las ensaladas, las frutas, la sopa, los platos de verdura o elaborar salsas para acompañar los trocitos de carne o de pescado.


Difíciles de digerir y muy calóricos

Los frutos secos, dado su elevado contenido en grasas, son alimentos muy calóricos y difíciles de digerir, por lo que las cantidades que deben consumir los niños (también las personas adultas) han de ser pequeñas, para evitar que luego les duela la tripa. Al ser los frutos secos alimentos muy apetecibles, muchas veces resulta difícil que dejen de comerlos, aunque hay que insistir en que no se excedan con la cantidad.

Alergia a los frutos secos

Para los niños, los frutos secos son junto con la leche, el pescado y el huevo, alimentos problemáticos por su capacidad de provocar alergias, siendo los cacahuetes, en general, los que mayor número de alergias provocan.
Algunos síntomas que nos ayudan a identificar una alergia a un alimento, en concreto a los frutos secos, podrían ser el goteo nasal, la urticaria por todo el cuerpo, el hormigueo en la lengua o la sensación de opresión en la garganta. Los síntomas pueden empeorar rápidamente si el niño presenta dificultad para respirar, inflamación de la garganta u otras partes del cuerpo, llegando a producirse una reacción anafiláctica, que si no se trata a tiempo puede tener consecuencias fatales.

El niño, si es muy pequeño no puede decirle a su mamá o a su papá si le duele el estómago o le pica la garganta, y ésta es una de las razones por la que no es fácil diagnosticar las alergias a los alimentos en las primeras etapas de la vida de un niño. Por ello, es importante observar cómo reacciona el organismo del niño cada vez que introducimos en su dieta un nuevo alimento, y estar más atentos cuando se trate de un alimento alergénico, sobre todo si hay antecedentes de alergias alimentarias en la familia. En estos casos, conviene esperar hasta los 3 o 4 años a introducir los frutos secos en la alimentación del niño.

11/10/17

Obesidad infantil: cómo guiar a los niños a una vida más sana [11-10-17]


Obesidad infantil: cómo guiar a los niños a una vida más sana

¿A qué edad hay que preocuparse del peso de los niños? Revisa algunos consejos para ayudar a los más pequeños a ser saludables.

 Cuando de controlar el peso de un niño se trata, mientras antes se intervenga, mejor.

Así lo han revelado varios estudios, dejando atrás la antigua creencia de algunos padres que aseguran que un niño con sobrepeso simplemente “crecerá” y terminará por perder los kilos extra.

En la mayoría de casos, desgraciadamente eso no ocurre. Muchos niños y adolescentes con algún grado de obesidad tienden a permanecer así de adultos, a menos que se hagan los cambios necesarios para permitirles alcanzar y permanecer con un peso sano.

La doctora Seema Kumar, endocrinologa pediátrica de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, entregó algunos consejos para controlar el peso de los niños:

1.- No existe ninguna edad específica para empezar a preocuparse sobre el peso de un niño, sino que se lo debe seguir constantemente en cada visita médica normal, a partir del nacimiento.

Si en algún momento el peso del niño empieza a subir rápidamente, evaluarle la salud puede permitir identificar qué cambios serían útiles, tanto en la alimentación como en el estilo de vida.

Calcular el peso según la estatura, o sea obtener el índice de masa corporal (IMC), generalmente es una parte útil de la evaluación.

2.- El IMC es una fórmula que utiliza el peso y la estatura para calcular la grasa corporal, tomando también en cuenta la edad y el sexo. En la mayoría de personas, incluso en los niños, el IMC ofrece un cálculo razonable de la grasa corporal.

Un IMC entre los percentiles 85 y 94 normalmente plantea gordura infantil, y un IMC en o por encima del percentil 95 se considera obesidad.

3.- Si su hijo está gordo, entonces el médico posiblemente evalúe los hábitos alimentarios y el nivel de actividad del niño. Converse con el profesional respecto a lo que normalmente ingiere su hijo y al tamaño habitual de las porciones, y revise también cuánto ejercicio y actividad física realiza el niño a diario. Sustituir alimentos con baja densidad calórica por otros de alta densidad calórica, generalmente suele ayudar.

4.- Los alimentos con alta densidad calórica son, por ejemplo, las hamburguesas con queso, el helado, las papas fritas, la leche entera, las donas, los frutos secos, las hojuelas fritas de papa y las pasas. Entre los ejemplos de alimentos con baja densidad calórica están las frutas, como las uvas, las fresas y las manzanas, así como las hortalizas de hoja verde, la leche descremada, los cereales para desayuno sin azúcar, el pollo a la parrilla y las palomitas de maíz reventadas con aire.

5.- Si su hijo ingiere alimentos con menor densidad calórica, entonces puede comer porciones mayores, pues simultáneamente consume menos calorías. Eso significa que no tiene que negarle comida al niño cuando está hambriento, sino que puede ofrecerle alimentos con menos contenido calórico que son mejores para él y le ayudan a controlar el peso.

6.- Además, observe la rutina de alimentación de la familia porque ésta influye mucho sobre la forma en que un niño come. Procure ofrecer comidas sanas, bien balanceadas y a horas constantes todos los días.

Consiga que, por lo menos, una vez al día todos los miembros de la familia se sienten juntos sin distracciones y apague el televisor, los teléfonos y demás aparatos electrónicos durante esa hora de comida familiar, porque eso promueve que la comida sea un acto más consciente y reduce la posibilidad de comer en exceso.

7.- La evaluación médica debe incluir toda la información necesaria para que muchos niños con exceso de kilos puedan encaminarse por una senda más sana hacia un peso controlado.

En algunos casos se puede recomendar una consulta con un especialista en dietética, lo que puede ser particularmente útil con los niños que sufren otras enfermedades o problemas de salud que les dificulta ingerir una alimentación saludable. En el caso de los niños obesos, podría también ser útil remitirlos a un médico especializado en obesidad infantil.

2/2/17

Cómo lograr que sus niños coman mejor [2-2-17]

Cómo lograr que sus niños coman mejor

Consejos de expertos para evitar que sus niños coman en exceso o tengan una dieta poco variada.

Falta de educación nutricional. En esta frase se resumen todos los problemas de alimentación que afectan a los niños de hoy, envueltos en una serie de comportamientos y hábitos que a largo plazo pueden derivar en conductas alimentarias inadecuadas, además de sobrepeso u obesidad.

Claudia Angarita, directora y nutricionista del Centro Colombiano de Nutrición Integral (Cecni), explica que actualmente no existe el hábito de desayunar o la selección de alimentos que lo conforman no es la adecuada. Hay un incremento en la ingesta de alimentos con altas cantidades de azúcares, grasa y sal, y un pobre consumo de frutas y verduras, ocasionando deficiencias nutricionales desde temprana edad.

Además, en Colombia se presenta una deficiencia de nutrientes en menores de 5 años. Los más críticos son: vitamina A, C, ácido fólico, vitamina B12 y minerales como hierro, zinc y calcio.

“Todo esto conlleva a que los niños se tornen selectivos al momento de comer -dice Angarita-, limitando el consumo de alimentos con un valor nutricional adecuado. También la ingesta de líquidos es menor a la recomendada, por lo tanto no se cumple con la recomendación de tomar de 1,2 a 1,5 litros de agua por día, ocasionando que se presente la sed, síntoma característico de la deshidratación”.

Por otro lado, están la presión para comer, la falta de conocimientos sobre el tamaño de las porciones apropiadas para los niños y la misma conducta alimentaria de los adultos, quienes deberían ser ejemplo para ellos.

Sandra Patricia Alfaro, nutricionista-dietista del Centro Médico Imbanaco de Cali, dice que en muchos casos “los padres creen que cuanto más gordito el niño, más saludable está. De igual manera, les sirven porciones más grandes de las que requieren, y si no se lo comen todo, muchas veces ejercen presión para que lo hagan. El resultado de esta práctica es que se va agrandando el volumen gástrico y el niño cada vez necesita más comida para quedar satisfecho. Este exceso calórico lo va llevando, paso a paso, al sobrepeso y la obesidad”.

Agrega que tanto los padres como los abuelos y los cuidadores premian a los niños para que coman, generalmente con comidas rápidas o golosinas. Esto, además de sobrepeso y obesidad, genera una conducta alimentaria donde la manipulación de parte del niño hacia los padres pasa a jugar un papel muy importante.

Igualmente, los adultos exigen a los pequeños conductas que ellos mismos no ponen en práctica. Por ejemplo, cuando se les prohíbe tomar bebidas azucaradas, pero sus padres o cuidadores las consumen delante de ellos.

Ambas expertas están de acuerdo en que actualmente los niños tienen un muy bajo consumo de frutas y verduras, aun cuando la mitad de la canasta familiar debería estar compuesta por estos alimentos, que son reemplazados por productos industrializados altos en calorías, azúcares y grasas, a lo que se suma que cada vez más los pequeños están más quietos, no practican actividades lúdicas por las largas horas de colegio y por estar mucho tiempo frente a la televisión y a equipos electrónicos.

Otro factor de riesgo para el sobrepeso y la obesidad es el contenido de la lonchera. “Los alimentos que las conforman no son saludables ni naturales, sino industrializados, altos en calorías, harinas y grasas”, explica Alfaro.

Los alimentos nuevos

Introduzca uno a uno los distintos tipos de alimentos usando los cinco sentidos. Es decir, que los pequeños toquen el alimento, aprecien su color, su aroma, su sabor. Es la única manera a través de la cual conocen el alimento.

Adicionalmente, hay que invitarlos a hacer el mercado y a participar en la preparación de las comidas. Los expertos aconsejan hablarles de los beneficios de cada alimento para su cuerpo. “Esto es conocimiento en nutrición y de allí nace una adecuada conducta alimentaria”.

Cuánta comida deben consumir a diario

Entre cuatro y cinco porciones de frutas (del tamaño del puño de su mano). Mínimo dos porciones de verduras (del tamaño de sus dos manos en forma de taza); dos porciones diarias de carne (del tamaño de la palma de la mano).

Entre cinco y seis de harinas (del tamaño de un puñito), incluye las legumbres.

Cinco porciones de lácteos (entre leche, yogur, queso); la mantequilla pura es benéfica, puede untar una cucharadita diaria en los diferentes alimentos y usar aceite de oliva en las preparaciones, menos en frituras.

Claves de uso diario

- No utilice la comida como premio o castigo.

- Si hay un alimento que no sea totalmente de su agrado, sirva pequeñas cantidades de este mezclado con otro que le guste. Esto permite que poco a poco acepte el que rechaza.

- Cuando rechace un alimento, presénteselo una y otra vez en el plato. Los estudios demuestran que después de 15 veces, el alimento finalmente es aceptado por el niño.

- Deje alimentos al alcance de los pequeños sin ofrecerlos, especialmente frutas y verduras.

 - No los obligue a comer.

- Los padres deben estar relajados cuando los acompañan a comer.

- Deben darles cinco comidas al día, por lo menos cada tres horas. Evite el picoteo entre estas.

- Minimice las distracciones durante la comida.

- Introduzca alimentos nuevos gradualmente.

- No restrinja ningún alimento; en la moderación está la clave del éxito.

- Seleccione alimentos de calidad y que estén fortificados con vitaminas y minerales.

- Lea las etiquetas de los productos y seleccione aquellos que tengan menor cantidad de azúcares y grasa.

- Ofrézcales alimentos ricos en proteína como carnes, aves, pescados, huevo, y leguminosas como el frijol, lenteja, soya.

- Los lácteos y derivados son claves para su crecimiento y desarrollo por su contenido de calcio y vitamina D.

- Trate de que consuman tres porciones de frutas y dos de verduras al día.

- Use en sus preparaciones aceites y grasas vegetales, preferiblemente.

- Ofrezca cereales, tubérculos, plátanos con moderación, de acuerdo a la actividad física que realicen.

- Modere el uso de azúcares y de sal. Solo inclúyalos después del primer año de edad.

- Las bebidas con soya y jugos de frutas fortificados con vitaminas y minerales pueden ser de utilidad en cualquier tiempo de comida.

- A mayor actividad física, mayor es el apetito. Permita que los niños corran, jueguen, salten y sean muy activos.

30/1/17

TRASTORNOS DIGESTIVOS INFANTILES [30-1-17]


TRASTORNOS DIGESTIVOS INFANTILES

Los trastornos digestivos de diversa gravedad son muy habituales en la consulta del pediatra. Según el Dr. Garrido-Lestache, pediatra y creador del DNI del recién nacido que se expide en las maternidades, 'en el niño, cualquier síntoma, por pequeño que sea, nos puede dar la clave del diagnóstico', y es que el propio organismo nos lo dice todo.

Muchas de estas afecciones son pasajeras, las pueden padecer niños de cualquier edad y se solucionan dejando al aparato digestivo casi en reposo. Las patologías habituales en el recién nacido y el lactante son múltiples y variadas: las llamadas funcionales: reflujo gastro esofágico, invaginación intestinal..., y las inflamatorias: apendicitis, colitis, intolerancia al gluten... Sin embargo, las más frecuentes son los cólicos del lactante, pues casi todos los niños los padecen hasta los tres meses y producen diarreas, vómitos, dolores abdominales y falta de apetito. Estos cólicos podrían ocultar otros problemas, que sin duda serían correctamente diagnosticados por los pediatras.

Cuando son algo mayores, acuden a la consulta principalmente por trastornos alimenticios -obesidad, anorexia, bulimia- traumatismos, intoxicaciones alimenticias, estreñimiento, diarreas o dolores abdominales que pueden ser síntoma de algún proceso inflamatorio agudo en la cavidad abdominal.

También cabe destacar entre las posibles patologías digestivas del niño, las alergias y las intolerancias a ciertos alimentos, que producen reacciones adversas en el organismo. La primera medida es, por supuesto, retirar esos alimentos que sientan mal al niño -ya sea por alergia o por intolerancia- y estudiar porqué perjudican su organismo. Los tratamientos para curar estas afecciones son lentos y no siempre agradecidos, pero se está avanzando mucho en este campo.

Gracias tanto a la ciencia médica, como al personal sanitario y a las instituciones, actualmente podemos afirmar que la pediatría española está a la altura del resto de países desarrollados: su calidad es excepcional (la mejor expresión sería el transplante de hígado en bebés), y en lo referente a la cantidad, basta con saber que la atención pediátrica está al alcance de todos.

27/1/17

Tener miedo a la oscuridad puede ser una fobia si no se supera en la niñez

Tener miedo a la oscuridad puede ser una fobia si no se supera en la niñez

laverdad.es

Aunque pocos conozcan su nombre, cual es nictofobia, pocos han escapado a padecerla, aunque fuera solo una vez en la vida. Otra cosa es que ese miedo a la oscuridad se convierta en algo continuo. La doctora en Psicología Cristina González ha culminado una obra que ayudará a niños, padres y educadores a superar esos episodios. El libro, que ha sido prologado por el catedrático de la Universidad de Murcia Javier Méndez, se titula 'Tratacuento' y propone, basándose en un juego y en la propia lectura, consejos útiles para superar el problema.

-¿A cuántos niños se calcula que afecta la nictofobia?

-El miedo a la oscuridad surge a partir de los 18 meses de vida y tiende a desaparecer a los tres o cuatro años, pero muchas veces se extiende hasta los ocho o nueve. Se estima que uno de cada tres niños entre tres y cinco años se queja de ese miedo.

-¿Cuál es la primera medida a adoptar ante el problema?

-Evitar que vean películas de terror o que escuchen historias de miedo. Estos estímulos facilitan que se normalice la sensación de miedo y se agravará el problema. Por supuesto, no burlarnos de su temor ni forzarlo a hacer algo que no quiera en la oscuridad y, a continuación, tomar medidas para que supere ese miedo y evitar que se transforme en una fobia.

-¿Por qué decidió escribir esta obra?

-Con la finalidad de proporcionar a los padres una herramienta con la que actuar cuando los hijos muestran síntomas de miedo a la oscuridad y alargan el momento de ir a dormir, consiguiendo así que la noche sea un momento de descanso y evitar que este miedo pueda derivar posteriormente en una fobia.

-¿Qué método propone?

-Consta de dos elementos esenciales: el cuento y el juego. 'Tratacuento' se compone de siete historias, una para cada semana. Son leídas con los padres o madres a la hora de ir a dormir. Después se proponen juegos a los que se dedicarán diez minutos, con los que se pretende partir de un clima amistoso y cercano en el que los niños se sientan seguros. Se incluyen una serie de pautas para orientar la intervención de la familia y se añaden tareas semanales con instrucciones más específicas para afianzar lo aprendido. Es un método sencillo que ayuda a acercar al niño a la oscuridad progresivamente.

-¿Cuál debe ser la actitud de los padres ante ese miedo?

-La actitud positiva y empática es el ingrediente principal que debemos utilizar con nuestros hijos, intentando crear un clima de confianza mutua que facilitará que expresen con total libertad qué les pasa, qué les preocupa, cómo se sienten... dejando claro que están para ayudarlos ante sus dificultades. Por otra parte, atribuyendo a los niños la capacidad de conseguir su objetivo dándoles a entender que es un proceso que dura un tiempo y que después podrán utilizar lo que consigan para alcanzar otras metas. De esta forma, se fomenta la confianza en ellos mismos.

-¿A qué tienen miedo nuestros niños concretamente?

-Los miedos son evolutivos. Es normal que nos acompañen a lo largo de nuestro desarrollo. Desde que nacemos hasta los seis meses de vida, lo normal es que los bebés tengan miedo a la pérdida súbita de sustentación, a los ruidos fuertes, pero más adelante estos miedos se superan y dan paso a otros como temor a los extraños, a los objetos que aparecen de forma inesperada. Posteriormente, toman protagonismo la separación de los padres, los animales, los truenos, la oscuridad. Este último miedo es uno de los más persistentes, ya que aparece alrededor de los dos años y tiende a desaparecer hacia los nueve.

-¿Esta fobia puede afectar también a adultos?

-Fobia y miedo no son lo mismo. Los niños experimentan diversos miedos a lo largo de su desarrollo, muchos de los cuales son transitorios, de intensidad leve y específicos de una edad. Pero si uno de estos miedos persiste, pasada esta edad, se puede convertir en una fobia. El miedo a la oscuridad no superado en la niñez será probablemente una fobia en la edad adulta. La característica de las fobias es su interferencia en la vida cotidiana de la persona que la padece.

28/10/16

Cómo lograr que sus niños coman mejor [28-10-16]

Cómo lograr que sus niños coman mejor

Consejos de expertos para evitar que sus niños coman en exceso o tengan una dieta poco variada.

Falta de educación nutricional. En esta frase se resumen todos los problemas de alimentación que afectan a los niños de hoy, envueltos en una serie de comportamientos y hábitos que a largo plazo pueden derivar en conductas alimentarias inadecuadas, además de sobrepeso u obesidad.

Claudia Angarita, directora y nutricionista del Centro Colombiano de Nutrición Integral (Cecni), explica que actualmente no existe el hábito de desayunar o la selección de alimentos que lo conforman no es la adecuada. Hay un incremento en la ingesta de alimentos con altas cantidades de azúcares, grasa y sal, y un pobre consumo de frutas y verduras, ocasionando deficiencias nutricionales desde temprana edad.

Además, en Colombia se presenta una deficiencia de nutrientes en menores de 5 años. Los más críticos son: vitamina A, C, ácido fólico, vitamina B12 y minerales como hierro, zinc y calcio.

“Todo esto conlleva a que los niños se tornen selectivos al momento de comer -dice Angarita-, limitando el consumo de alimentos con un valor nutricional adecuado. También la ingesta de líquidos es menor a la recomendada, por lo tanto no se cumple con la recomendación de tomar de 1,2 a 1,5 litros de agua por día, ocasionando que se presente la sed, síntoma característico de la deshidratación”.

Por otro lado, están la presión para comer, la falta de conocimientos sobre el tamaño de las porciones apropiadas para los niños y la misma conducta alimentaria de los adultos, quienes deberían ser ejemplo para ellos.

Sandra Patricia Alfaro, nutricionista-dietista del Centro Médico Imbanaco de Cali, dice que en muchos casos “los padres creen que cuanto más gordito el niño, más saludable está. De igual manera, les sirven porciones más grandes de las que requieren, y si no se lo comen todo, muchas veces ejercen presión para que lo hagan. El resultado de esta práctica es que se va agrandando el volumen gástrico y el niño cada vez necesita más comida para quedar satisfecho. Este exceso calórico lo va llevando, paso a paso, al sobrepeso y la obesidad”.

Agrega que tanto los padres como los abuelos y los cuidadores premian a los niños para que coman, generalmente con comidas rápidas o golosinas. Esto, además de sobrepeso y obesidad, genera una conducta alimentaria donde la manipulación de parte del niño hacia los padres pasa a jugar un papel muy importante.

Igualmente, los adultos exigen a los pequeños conductas que ellos mismos no ponen en práctica. Por ejemplo, cuando se les prohíbe tomar bebidas azucaradas, pero sus padres o cuidadores las consumen delante de ellos.

Ambas expertas están de acuerdo en que actualmente los niños tienen un muy bajo consumo de frutas y verduras, aun cuando la mitad de la canasta familiar debería estar compuesta por estos alimentos, que son reemplazados por productos industrializados altos en calorías, azúcares y grasas, a lo que se suma que cada vez más los pequeños están más quietos, no practican actividades lúdicas por las largas horas de colegio y por estar mucho tiempo frente a la televisión y a equipos electrónicos.

Otro factor de riesgo para el sobrepeso y la obesidad es el contenido de la lonchera. “Los alimentos que las conforman no son saludables ni naturales, sino industrializados, altos en calorías, harinas y grasas”, explica Alfaro.

Los alimentos nuevos

Introduzca uno a uno los distintos tipos de alimentos usando los cinco sentidos. Es decir, que los pequeños toquen el alimento, aprecien su color, su aroma, su sabor. Es la única manera a través de la cual conocen el alimento.

Adicionalmente, hay que invitarlos a hacer el mercado y a participar en la preparación de las comidas. Los expertos aconsejan hablarles de los beneficios de cada alimento para su cuerpo. “Esto es conocimiento en nutrición y de allí nace una adecuada conducta alimentaria”.

Cuánta comida deben consumir a diario

Entre cuatro y cinco porciones de frutas (del tamaño del puño de su mano). Mínimo dos porciones de verduras (del tamaño de sus dos manos en forma de taza); dos porciones diarias de carne (del tamaño de la palma de la mano).

Entre cinco y seis de harinas (del tamaño de un puñito), incluye las legumbres.

Cinco porciones de lácteos (entre leche, yogur, queso); la mantequilla pura es benéfica, puede untar una cucharadita diaria en los diferentes alimentos y usar aceite de oliva en las preparaciones, menos en frituras.

Claves de uso diario

- No utilice la comida como premio o castigo.

- Si hay un alimento que no sea totalmente de su agrado, sirva pequeñas cantidades de este mezclado con otro que le guste. Esto permite que poco a poco acepte el que rechaza.

- Cuando rechace un alimento, presénteselo una y otra vez en el plato. Los estudios demuestran que después de 15 veces, el alimento finalmente es aceptado por el niño.

- Deje alimentos al alcance de los pequeños sin ofrecerlos, especialmente frutas y verduras.

 - No los obligue a comer.

- Los padres deben estar relajados cuando los acompañan a comer.

- Deben darles cinco comidas al día, por lo menos cada tres horas. Evite el picoteo entre estas.

- Minimice las distracciones durante la comida.

- Introduzca alimentos nuevos gradualmente.

- No restrinja ningún alimento; en la moderación está la clave del éxito.

- Seleccione alimentos de calidad y que estén fortificados con vitaminas y minerales.

- Lea las etiquetas de los productos y seleccione aquellos que tengan menor cantidad de azúcares y grasa.

- Ofrézcales alimentos ricos en proteína como carnes, aves, pescados, huevo, y leguminosas como el frijol, lenteja, soya.

- Los lácteos y derivados son claves para su crecimiento y desarrollo por su contenido de calcio y vitamina D.

- Trate de que consuman tres porciones de frutas y dos de verduras al día.

- Use en sus preparaciones aceites y grasas vegetales, preferiblemente.

- Ofrezca cereales, tubérculos, plátanos con moderación, de acuerdo a la actividad física que realicen.

- Modere el uso de azúcares y de sal. Solo inclúyalos después del primer año de edad.

- Las bebidas con soya y jugos de frutas fortificados con vitaminas y minerales pueden ser de utilidad en cualquier tiempo de comida.

- A mayor actividad física, mayor es el apetito. Permita que los niños corran, jueguen, salten y sean muy activos.

19/8/16

El abuso infantil podría acortar la vida de algunas mujeres

El abuso infantil podría acortar la vida de algunas mujeres

El estrés extremo podría afectar al modo en que funcionan las células del cuerpo

univision.com

Las mujeres que sufrieron abusos físicos o emocionales en la infancia con frecuencia fallecen a una edad más temprana que otras mujeres, según un estudio reciente.

Los investigadores hallaron que entre casi 6,300 estadounidenses de mediana edad, las mujeres supervivientes de abuso infantil tenían más probabilidades de fallecer a lo largo de los siguientes 20 años, frente a otras mujeres.

Y cuanto peor era el abuso, mayor parecía ser el impacto en la esperanza de vida de una mujer. Las que dijeron que habían sufrido varios abusos físicos tenían un 58 por ciento más de probabilidades de morir durante el periodo de estudio que las que no tenían antecedentes de abuso en la infancia.

Los expertos afirman que los hallazgos, publicados en línea el 17 de agosto en la revista JAMA Psychiatry, hacen hincapié en los efectos duraderos y extensivos del abuso infantil.

Las investigaciones previas ya habían mostrado que los supervivientes al abuso están riesgo de tener una salud física y mental peor en la adultez.

"Ahora sabemos que el abuso infantil también está asociado con la mortalidad en un momento posterior de la vida. Es triste", dijo Idan Shalev, profesor asistente en Universidad Estatal de Pensilvania, en University Park, Pensilvania. Shalev fue el coautor de un editorial publicado en el estudio.

Aunque el estudio encontró una asociación entre el abuso en la niñez y una esperanza de vida más corta para las mujeres, es importante anotar que no se diseñó para probar de forma definitiva que hubiera una relación causal.

Aun así, Shalev, que hace investigaciones sobre los efectos biológicos del estrés en los primeros años de vida, tenía al menos una teoría por la que el abuso podría sentar las bases de una muerte prematura.

La adversidad en la niñez temprana podría dejar una "huella" biológica que afecte al modo en que funcionan las células del cuerpo a lo largo de la vida, sugirió.

Edith Chen, investigadora principal del estudio, también apuntó a esa posibilidad.

"La idea es que el estrés que se produce durante los periodos sensibles (como en la niñez temprana) podría programar los sistemas biológicos de tal modo que ponga a [las personas] en riesgo de sufrir problemas de salud en un momento posterior de su vida", dijo Chen, profesora en la Universidad de Northwestern en Evanston, Illinois.

Este estudio no puede responder a las preguntas de "por qué", según Chen. Pero sí muestra que el abuso en la infancia está asociado con la mortalidad décadas después, dijo.

Los hallazgos se basan en casi 6,300 adultos estadounidenses. Los voluntarios del estudio tenían una edad promedio de 47 años cuando empezó el estudio en los años 90. A lo largo de los siguientes 20 años, fallecieron un poco menos de 1,100 participantes.

Con respecto a las mujeres, las que dijeron que "a veces" o "con frecuencia" sufrieron abusos emocionales cuando eran niñas tenían un 22 por ciento más de probabilidades de morir durante el periodo de estudio que las mujeres sin antecedentes de abuso infantil.

De forma parecida, las mujeres que había sufrido abusos físicos en la niñez tenían entre un 30 y un 58 por ciento más probabilidades de fallecer, en función de la gravedad del abuso, mostró el estudio.

El equipo de Chen buscó varias explicaciones posibles, incluyendo el nivel educativo y la raza de las participantes del estudio, y si fumaban, bebían mucho alcohol o tenían enfermedades cardiacas, cáncer o depresión mayor.

Ninguno de estos factores explicó completamente el vínculo entre el abuso infantil y la esperanza de vida más corta de las mujeres.

"Entonces, ¿qué es lo que sucede?", dijo Shalev. No hay respuestas definitivas, comentó, pero otras investigaciones han sugerido que el estrés severo sufrido en la niñez puede acabar "incrustado" en el cuerpo, a nivel molecular.

Es posible, según Shalev, que el abuso infantil provoque cambios duraderos en el modo en que se expresan los genes, lo que puede tener consecuencias para la salud a largo plazo.

Pero un hallazgo del estudio fue desconcertante: los hombres que habían sufrido abusos en la niñez no tenían una mortalidad más alta que otros hombres.

"No podemos decir por qué a partir de los datos", dijo Chen. "Pero especulamos con que podría estar relacionado con las diferencias en el modo en que los hombres y las mujeres afrontan el estrés, o las diferencias en [sus] respuestas biológicas al estrés".

Pero los hallazgos no significan que solamente las mujeres sufran consecuencias duraderas. Otros estudios han hallado que los hombres supervivientes tenían un riesgo más alto de sufrir problemas de salud en la adultez, según Shalev.

"Sabemos que tanto los hombres como las mujeres sufren efectos a largo plazo", dijo.

Eso no es cierto para todos supervivientes del abuso en la niñez, por supuesto, indicó Shalev. Y la cuestión no es "alarmar" a las personas con antecedentes de abuso, añadió.

En lugar de eso, dijo Shalev, deberían ser conscientes de los posibles riesgos a largo plazo, porque pueden hacer algo al respecto, como comer bien, hacer ejercicio e ir al médico para hacerse las pruebas de salud rutinarias.

"Un estilo de vida saludable puede ayudar a mitigar los efectos", afirmó Shalev.

Un estimado de 702,000 niños estadounidenses sufrieron alguna forma de abuso o negligencia en 2014, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

"El maltrato infantil es un problema común", dijo Shalev. "Y sus efectos no 'desaparecen' sin más después de la niñez".

30/4/16

Las pesadillas están detrás del 30% de los casos de insomnio en menores [30-4-16]

 
Las pesadillas están detrás del 30% de los casos de insomnio en menores

Los pediatras de atención primaria de la Comunitat han detectado hasta el pasado mes de noviembre 330 casos de menores, entre 3 y 14 años, que sufren trastornos relacionados con el sueño, según un informe de la Conselleria de Sanidad.

La madre del pequeño es quien acude a la consulta tras detectar el problema en la inmensa mayoría de los casos. Los pediatras han establecido las principales causas de esta falta de sueño. Casi en la mitad de los supuestos se debe a higiene del sueño inadecuada o conductual. En segundo lugar, aparecen las pesadillas, que afectan a un tercio de los menores atendidos, según el estudio del departamento autonómico.

Los terrores nocturnos, el síndrome del retraso de fase y el sonambulismo figuran como otros fenómenos que desembocan en la falta de descanso. Los expertos llaman la atención acerca del uso de aparatos electrónicos justo antes de dormir. En uno de cada cuatro casos detectados, las condiciones de la habitación no eran las adecuadas.
 

13/4/16

Un estudio apunta a que la apnea del sueño en niños está ligada a daños cerebrales [13-4-16]

 
Un estudio apunta a que la apnea del sueño en niños está ligada a daños cerebrales

La Universidad Johns Hopkins de Baltimore (Estados Unidos) ha revelado mediante diversas investigaciones que la apnea del sueño en niños está vinculada a déficits de memoria, de aprendizaje y de otras funciones mentales, y que a medio plazo puede ?desencadenar un daño neuronal.

Los investigadores realizaron estudios de sueño y evaluaciones neuropsicológicas a 19 niños con apnea del sueño de moderada a grave y a 12 niños como grupo control.

Los resultados del estudio, publicado en Public Library of Science Medicine , muestran que la memoria de trabajo verbal y la fluidez verbal son peores en los niños con apnea, al igual que la puntuación en el test de inteligencia, en comparación con los niños del grupo control. Además, las pruebas de resonancia magnética revelaron cambios metabólicos indicativos de daño neuronal.
  

10/4/16

Quizá los niños en edad preescolar no necesiten hacer la siesta [10-4-16]


Quizá los niños en edad preescolar no necesiten hacer la siesta, informa una revisión

Obligar a los niños a tomar siestas después de que las superan de forma natural conduce a que duerman menos en general

Una siesta diurna quizá no sea la mejor idea para los niños en edad preescolar, concluyó una revisión reciente de docenas de estudios anteriores sobre las siestas.

Los niños de más de dos años que hacían siestas durante el día tendían a irse a la cama más tarde y a dormir menos que los que dejaron de dormir en medio del día, hallaron los investigadores.

"Dado que el sueño es un tema tan importante para el bienestar de los niños y sus padres, nos sorprendió encontrar tan pocos estudios sobre los costos y beneficios de las siestas en la niñez temprana", comentaron las autoras líderes del estudio, Karen Thorpe y Sally Staton. Ambas son investigadoras de la Facultad de Psicología y Consejería de la Universidad de Tecnología de Queensland, en Australia.

"El hallazgo más significativo de nuestro estudio es que las investigaciones actuales no respaldan obligar a los niños en edad preescolar a tomar siestas para mejorar su salud y bienestar", apuntaron las autoras. "Con frecuencia se da por sentado que tomar siestas en la niñez temprana tiene un beneficio universal, y esa suposición en realidad no ha sido cuestionada por la investigación hasta ahora".

Las investigadoras revisaron 26 estudios relacionados con las siestas en los niños de hasta 5 años de edad. Buscaron información sobre los patrones nocturnos de sueño. También observaron la conducta, el estrés, la obesidad, los accidentes y las habilidades de pensamiento.

Hacer la siesta durante el día solo se vinculó de forma constante con quedarse dormido más tarde, dormir menos en general y tener un sueño de peor calidad, sobre todo entre los niños a partir de los 2 años, encontró el estudio.

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 17 de febrero de la revista Archives of Disease in Childhood.

"Este análisis más bien exhaustivo de la literatura de investigación sugiere que quizá las siestas no sean tan importantes para los niños en edad preescolar como creemos, y que incluso podrían tener algunas consecuencias adversas", dijo Andrew Adesman, jefe de pediatría del desarrollo y conductual del Centro Médico Pediátrico Cohen de Nueva York, en New Hyde Park, Nueva York.

"Estas investigadoras han resaltado lo poco que en realidad sabemos sobre el valor, desde una perspectiva médica y del desarrollo, de hacer que los niños en edad preescolar hagan siestas durante el día", apuntó Adesman.

Según Thorpe y Staton, los hallazgos de la revisión no significan necesariamente que las siestas siempre sean nocivas para el sueño. En lugar de ello, la investigación mostró que no hay evidencias para fomentar las siestas en los niños que las han superado de forma natural con la edad.

Además, las investigadoras anotaron que no hay una edad fija en que los niños deban dejar de hacer la siesta.

"La edad de 2 años no se debe considerar como un punto definitivo en que se debe disuadir de las siestas", enfatizaron las investigadoras. "En lugar de ello, los padres de los niños pequeños deben responder a la necesidad de sueño individual de su hijo".

Adesman añadió que "dado que los años preescolares son unos importantes años de transición desde el punto de vista del sueño, y dado que los niños varían en todas las demás dimensiones imaginables, es probable que las siestas puedan ser útiles para algunos niños en edad preescolar, y contraproducentes para otros".

La mayoría de los niños dejan atrás las siestas antes de los 5 años, por lo general antes de los 3 o los 4, según las autoras del estudio.

Adesman señaló que "como pediatra, creo que los padres de niños en edad preescolar deben animar a sus hijos pequeños a hacer la siesta si, y solo si, están convencidos de que su hijo en concreto se beneficia de la siesta. Los padres no deben imponer una siesta diaria a los niños en edad preescolar que no parezcan necesitarla ni beneficiarse de ella, dado que una siesta al mediodía quizá solo socave la calidad o la cantidad del sueño nocturno".

Investigaciones anteriores han vinculado un peor sueño nocturno con dificultades de conducta y pensamiento, apuntaron las investigadoras. Pero en este estudio no encontraron ningún vínculo entre las siestas y la conducta, el desarrollo o la salud en general. Lo más probable es que los efectos no estuvieran claros debido a las edades de los niños y a que sus rutinas de siesta variaban en gran medida entre un estudio y otro.

"Aunque hay muchas evidencias de que el sueño nocturno es importante, actualmente no sabemos mucho sobre la función del sueño diurno", anotaron las investigadoras. "Hay ciertas evidencias de que el sueño diurno puede beneficiar al funcionamiento cognitivo [mental] y conductual, pero simplemente no hay suficiente como para ofrecer una respuesta clara en este momento".

Todos los expertos concurrieron en que la clave para aprender más sobre cómo las siestas influyen sobre los niños en edad preescolar es realizar estudios adicionales.

Adesman dijo que "con más investigación, quizá descubramos que nuestras creencias convencionales sobre la importancia de las siestas diurnas para los niños en edad preescolar no sean más que una superstición bien intencionada".
 

21/3/16

¿Por qué tienen sobrepeso los niños? [21-3-16]


¿Por qué tienen sobrepeso los niños?

Según la Encuesta Nacional de Salud, en España el 30% de los niños y el 27% de las niñas de entre 2 y 17 años están pasados de peso. En torno a un 10% son obesos

Se trata de un problema de salud pública ante el que los padres y educadores muchas veces no saben cómo reaccionar... ¿Cómo podemos enseñar a nuestros hijos a comer para reducir estas cifras? En SER SALUDABLE dedicaremos dos entregas con el doctor Marcos Sopena, experto en endocrinología y nutrición y director de la clínica Sopena, para abordar el sobrepeso en la infancia.

Las causas que intervienen en el sobrepeso infantil no difieren mucho de las del adulto. Según el doctor Marcos Sopena, experto en endocrinología y nutrición y director de la clínica Sopena, se engloban en varias categorías:

Factores ambientales


— Exceso en el consumo de hidratos de carbono. Si bien gozan de total inmunidad debido al papel de preferencia que desempeñan en la pirámide alimentaria, son capaces de promover una gran respuesta insulínica y esa insulina es la directora de orquesta en el control del peso. Alimentos como cereales azucarados, pastas refinadas, arroz pan blanco y, por supuesto, la bollería industrial juegan un papel clave en el desarrollo del sobrepeso.

— Incremento del consumo de grasas hidrogenadas
(las transformadas por la industria alimentaria con dos finalidades: aumentar su duración y, al mismo tiempo, su sabor). La asociación de esas grasas con un exceso de hidratos de carbono es uno de los factores más importantes para explicar el sobrepeso.

— Disminución de la cultura actividad física, la cual ha sido suplantada por las distintas posibilidades de ocio, como son las nuevas tecnologías en forma de videoconsolas u ordenadores.

— Falta de sueño. A los niños clásicamente que dormían más se les atribuía una mayor tendencia al sobrepeso, hoy en día está comprobado que es justo lo contrario.

Factores psicológicos

La conducta de la alimentación es ,en muchas ocasiones, expresión de la situación emocional del niño. Muchas veces pueden buscar en la comida una recompensa para mitigar sus carencias y frustraciones.

Factores genéticos

Aquellos niños que tienen un progenitor con obesidad tienen cuatro veces más riesgo de padecerla. Ese riesgo aumenta hasta ocho, en el caso de que los dos progenitores sean portadores de dicho problema.
 

2/3/16

Masaje infantil [2-3-16]


Masaje infantil

Parece que últimamente oímos hablar más del masaje infantil, casi como si fuera una cuestión de moda y aunque pueda parecer muy novedoso en realidad es un arte muy antiguo. A través de sencillas técnicas que provienen de la tradición indú, la metodología sueca y la reflexología, se enseña a los padres a reforzar el apego y los lazos afectivos con sus hijos, con la idea de que lo practiquen a diario en momentos de calma y tranquilidad en sus propias casas.

El masaje infantil no es manipulativo, a diferencia del que los masajistas profesionales suelen aplicar a los adultos, no existen movimientos fuertes, se trata básicamente de establecer una comunicación cálida y amable entre el bebé y los progenitores. El masaje ha de ser firme, aunque suave, con movimientos rítmicos ya que a los niños les gusta sentir la presión firme de las manos amorosas de sus padres.

Es una manera de aprender a tocar a los hijos y de sentirse cómodo con el roce físico en general. Una forma natural de que los bebés nos digan mucho a cerca de ellos mismos y de que nosotros aprendamos a tocar, no hace falta ninguna cualidad especial para aprender a tocar a un hijo, todo el mundo puede hacerlo. Seguro que muchos de nosotros hemos visto a algunas madres que, sin darse cuenta, dan suaves masajes a su hijo desde el momento de nacer. Es una parte del proceso natural de unión, una necesidad biológica de conocer al recién nacido mediante todos los sentidos.

Y es que el tacto es tan necesario para un bebé como el alimento, diversos estudios antropológicos de sociedades tribales de todo el mundo desvelan que las tribus más violentas eran aquellas que no se tocaban en la infancia. Coger en brazos a un bebé es uno de los factores más importantes para su desarrollo mental y social. Los efectos de este buen desarrollo no sólo influyen en la infancia sino que crean un impacto en las funciones neuronales y neuroendocrinas que son la base del comportamiento emocional. El masaje puede estimular los nervios cerebrales que facilitan la absorción de los alimentos, lo que produce un aumento más rápido de peso, reducir el nivel de hormonas del estrés, lo que a su vez mejora el sistema inmunitario. La terapia del tacto también está indicada en bebés prematuros para ayudar a aumentar peso con rapidez, a niños asmáticos para mejorar la función respiratoria, en los diabéticos para facilitar el tratamiento y a los que les cuesta dormir para hacerlo con más facilidad.

El contacto físico del masaje no es un capricho sino una necesidad humana básica. Es una forma maravillosa de llegar a conocer a su hijo y a pasar tiempo juntos. Mientras damos masaje regular a un bebé descubrimos la creación de un vínculo que durará toda la vida. El masaje infantil puede ser iniciado tan pronto como lo deseen los padres. Durante los primeros seis o siete meses conviene aplicar un masaje diario, para después durante la etapa más agitada de gateo y aprender a caminar, reducir esta frecuencia a una o dos sesiones por semana si se desea. Más adelante se irán haciendo modificaciones para poder adaptarse al cuerpo del niño según va creciendo y a sus diferentes necesidades.

Hoy, el propósito esencial del masaje infantil es transmitir a los padres el acercamiento, la confianza, la intimidad y el respeto que se crea con la nutrición afectiva. Valorar a los niños para ayudar a la recuperación de la confianza en la infancia, de manera que la sociedad reconozca verdaderamente la importancia de la vida prenatal, nacimiento y primeros años y que se actúe de acuerdo con ello, fomentando así los lazos afectivos entre padres e hijos y recuperando los valores familiares de nuestra cultura.
Gemma Sancho

2/2/16

El síndrome de niño rico


El síndrome de niño rico

elheraldo.com.ec.-Dr. Guillermo Bastidas Tello

Es usted de los padres 1ue le compra con frecuencia costosos regalos a su hijo, sin que se trate de una ocasión especial?.

¿Le deja ver más de una hora de televisión diaria? ¿Lo lleva a "paseos culturales" aunque él no quiera ir? ¿Está su hijo matriculado en actividades opcionales como lecciones de música, de idiomas o entrenamientos deportivos, aunque él generalmente preferiría quedarse en casa jugando? ¿Espera su hijo recompensas económicas, cada vez que le hace un favor a alguien, ¿Su hijo se queja a menudo de estar "aburrido" y no tener nada qué hacer, a pesar de tener el cuarto lleno de juguetes? Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas es afirmativa, usted puede ser padre de un niño que tiene demasiado.

Eso es lo que sostiene el pediatra Ralph Minear, profesor de pediatría de la Facultad de Medicina de Harvard, quien publicó un libro sobre el tema: El niño que tiene de todo en exceso. Según el autor, a falta de tiempo para estar con sus hijos, los padres están dando excesivas cantidades de libertad, dinero, juguetes, comida, información y protección a sus hijos. Son padres que quieren que sus hijos tengan todo lo que ellos no tuvieron. Sin embargo, lejos de conseguir el hijo perfecto con el que sueñan, se encuentran generalmente con niños desadaptados, deprimidos o rebeldes que sucumben ante semejante avalancha.

Es el síndrome del niño rico. Pero según el autor, no se necesita ser rico para sufrir tal síndrome. Con mayor frecuencia se presenta en familias de clase media o que simplemente aspiran a tener más bienes, más ingresos y mejor posición social. Y como resultado del esfuerzo económico y los sacrificios que implica para muchas familias saturar a sus pobres hijos de "oportunidades", los niños se ven enfrentados también a demasiadas exigencias para que sobresalgan en todos los campos.

Muchos padres modernos piensan que deben colocar a sus hijos, tan pronto como sea posible, en la ruta del triunfo para evitar que se queden rezagados y botan la casa por la ventana. En lugar de permitir que los niños adquieran y desarrollen sus aptitudes a un ritmo natural, tratan de acelerar el proceso normal de aprendizaje y ejercen sobre sus hijos enormes presiones.

Su hijo es generalmente el primero en poseer las innovaciones que aparecen en el mercado. La mayor parte del día del niño está programada. Durante las vacaciones, su hijo siempre toma un curso (desde tenis hasta lectura rápida) destinado a darle una ventaja especial sobre otros niños.

Los padres que invierten más dinero que tiempo en la educación de sus hijos se ven frustrados o al menos desconcertados de que los resultados no sean equivalentes.

Pero además de la frustración paterna, los niños son los que pagan las consecuencias de esos excesos. La opinión general de los expertos es que cada vez más niños llegan a los consultorios de los pediatras y sicólogos, víctimas del mismo estrés que sufren los adultos en el competitivo mundo profesional. Los síntomas de lo que el autor llama "el síndrome del niño rico" se manifiestan en diversas formas. En la parte física pueden ir desde frecuentes dolores de cabeza hasta la aparición de fobias.

En la parte emocional este alto nivel de ansiedad se manifiesta en la falta de rendimiento escolar y dificultad para mantener buenas relaciones con sus compañeros.

Los niños que pasan mucho tiempo sin la vigilancia, que manejan el dinero sin control, que realizan demasiadas actividades fuera de su casa, que tienen acceso a programas de televisión o revistas para adultos y que toman sus propias decisiones cuando aún no han recibido la orientación y los valores necesarios para enfrentar tales experiencias están en peligro.

La demasiada libertad, puede dar como resultado falta de disciplina y desorientación moral; demasiadas cosas materiales son por lo general un substituto del tiempo y la atención personal; excesiva presión para que sobresalgan, puede crearles un alto grado de ansiedad e impedirles alcanzar sus propias metas; excesiva protección da una preparación deficiente para enfrentar los retos de la vida real.

Lo cierto es que el exceso de cosas y de experiencias, parece estar quitándole a la niñez su capacidad de asombro. (O)
 

12/12/15

Cinco preguntas sobre intoxicaciones accidentales en niños


Cinco preguntas sobre intoxicaciones accidentales en niños

Las intoxicaciones en niños ocasionadas de forma fortuita son uno de los accidentes infantiles más frecuentes.

levante-emv.com

Las intoxicaciones en niños ocasionadas de forma fortuita son uno de los accidentes infantiles más frecuentes. Los medicamentos son los responsables de más de la mitad de las atenciones cuando se trata de intoxicaciones, seguidos por los productos para el hogar. Los especialistas del Servicio de Urgencias del Hospital de Manises alertan de que, en el caso de los fármacos, en la mayoría de las ocasiones el accidente se produce por la ingesta de la propia medicación que toma el niño, siendo el paracetamol en solución el más habitual por su agradable sabor y color atrayente. En el caso de los productos de limpieza se trata de sustancias como la lejía, el alcohol o la colonia, "incluso a veces pueden sorprendernos con las ingestiones más imprevisibles, lo que demuestra que cualquier precaución es poca", alerta la doctora Inés Costa, jefa del Servicio de Pediatría del Hospital de Manises.

Pero ¿cómo actuar en cada caso? Los expertos calculan que una de cada dos familias actúa de manera inadecuada cuando esto sucede, movidos por falsas creencias, de manera que es frecuente que induzcan a los niños al vómito o les den de beber agua o leche. Para evitar estas situaciones te ofrecemos algunas cinco respuestas básicas ante las intoxicaciones.

Mi hijo ha ingerido un medicamento que no debía: ¿qué hago?

Lo primero es mantener la calma. Acude inmediatamente a un servicio médico llevando contigo el medicamento ingerido y tratando de trasladar la mayor información posible al pediatra: cuál es la probable dosis ingerida, qué tiempo ha transcurrido desde la ingesta o si ha presentado síntomas asociados como vómitos o pérdida de conciencia. 

Tengo dudas sobre si mi hijo ha contactado o no con la sustancia tóxica, ¿me preocupo?

Cuando se produce esta situación y el niño es demasiado pequeño como para verificarlo con certeza, "siempre supondremos que sí, aunque no tengamos la absoluta certeza. Si existe duda de que haya podido existir contacto con alguna sustancia potencialmente tóxica, obraremos como si el contacto se hubiera producido", asegura la doctora Inés Costa del Hospital de Manises. 

Mi hijo ha consumido un producto químico. ¿Es bueno darle leche?


No, en ningún caso hay que administrar remedios por cuenta propia. "En estos casos debemos llamar al centro toxicológico y seguir sus recomendaciones; a veces es preciso acudir de inmediato al servicio de Urgencias junto con el envase del producto ingerido", recomienda la doctora Costa.

¿La intoxicación produce síntomas? ¿Si no tiene síntomas no he de preocuparme?

Pensar que si un niño no tiene síntomas evidentes no está intoxicado es un error común, sobre todo en el caso de los medicamentos. Siempre hay que consultar al médico cuando un niño toma de forma accidental un fármaco o un producto tóxico.

¿Es bueno obligar al niño a vomitar si ha consumido una sustancia tóxica?

En ningún caso. "Al provocar el vómito, el afectado sufre dos veces el paso de la sustancia por el esófago y se incrementa el riesgo de lesionar el tracto digestivo", recalca la doctora Costa.

Algunos consejos
  • Tener apuntado en un lugar visible el Teléfono de Información Toxicológica: 91 562 04 20, donde se aclara si un producto es dañino y si hay que acudir al hospital.
  • Ante la sospecha de ingestión de un tóxico, consultar lo antes posible al servicio de información toxicológica.
  • Acudir rápido a Urgencias con la sustancia ingerida,
  • No dar nada de beber ni de comer al afectado.
  • No provocar el vómito. 

29/11/15

Autoestima infantil [29-11-15]


Autoestima infantil

La autoestima en los niños puede en la mayoría de los casos mejorarse con un control de los padres y de la familia.

En una casa con padres de autoestima alta, los hijos observarán que los integrantes de la familia desarrollan su propio potencial, verán los retos como algo cotidiano y natural y los errores se interpretarán como oportunidades de aprendizaje y no como fracasos que los llenen de culpabilidad. Si a un niño se le corrige con cariño y somos capaces de fundamentar su necesidad, los niños suelen aprender mucho de los fallos, es importante aclarar que para el desarrollo de una buena autoestima son importantes los límites y la disciplina; los límites deben ser precisos, adecuados y claros, los cuales se deben hacer con respeto, firmeza, delicadeza y amor, la disciplina se debe dar de la mejor manera sin necesidad de llegar a que el niño tenga miedo.

En una casa de autoestima baja, los hijos observarán que los integrantes de la familia no se valoran a sí mismos, cada vez que tienen algún problema esperan que otras personas se lo resuelvan, tienen miedo al fracaso. Los niños difícilmente podrán desarrollar su autoestima, debido a que no existirá estimulación en su hogar, siendo éste el principal entorno para elevar su autoestima.

Para una mejor educación del niño, los padres deben de tener en cuenta los siguientes factores:

Temperamento del niño.
Intereses
Destrezas
Vulnerabilidad
Mecanismos de Defensa
Nivel Cognitivo

Sugerencias para desarrollar la Autoestima en un Niño

Desarrollar la responsabilidad del Niño: Darle la oportunidad al niño de participar en el desarrollo de tareas a manera de aprendizaje, en un ambiente cálido, procurando siempre incentivarlo en forma positiva.

Darle la oportunidad para tomar decisiones y resolver pequeños problemas: Darle la confianza necesaria para que el niño se desenvuelva sacando a relucir sus capacidades y habilidades.

Reforzar positivamente las conductas: Ser claro y concreto por alguna labor que ha realizado el niño, siempre debemos alabar su comportamiento en forma específica. Por ejemplo: Si el niño arregló su ropa, le dirás: "que ordenada dejaste tu ropa, gracias por ayudarme".

Establecer una autodisciplina poniendo límites claros: Enseñarle a predecir las consecuencias de su conducta. Por ejemplo se le puede decir que si no ordena sus juguetes después de terminar de jugar no verá televisión, y si no lo hace no se le debe dejar ver televisión aunque sea su programa favorito.

Enseñarles a resolver adecuamente el conflicto: Enseñarles a que deben aprender de sus errores y faltas como algo positivo, que servirá parta que no se vuelva a cometer los mismos errores.

Usar algunas reglas básicas de lenguaje

No usar palabras despectivas cuando se corrija al niño. Por ejemplo: se le puede decir: no me gusta que dejes tus juguetes por todas partes, eso me disgusta. No usar palabras como: eres un cochino, desastre, desordenado, entre otras palabras que pueden llevar a que el niño sienta que es así. Eso contribuiría a disminuir su autoestima.

2/11/15

El tratamiento de la apendicitis sin cirugía es una opción segura para muchos niños [2-11-15]


El tratamiento de la apendicitis sin cirugía es una opción segura para muchos niños

Un equipo sugiere que los niños con apendicitis sin complicaciones podrían acceder a un tratamiento seguro con antibióticos, en lugar de cirugía.

Los autores aclaran que ese manejo clínico no sería una opción en todos los casos, pero tres de los 30 niños tratados con antibióticos solamente tuvieron que ser operados en los 30 días de seguimiento clínico.

"En este grupo de pacientes con apendicitis sin complicaciones, en los casos que estudiamos, el manejo no quirúrgico con antibióticos sería una alternativa razonable", dijo el autor principal, doctor Peter Minneci, del Hospital Nacional de Niños, Columbus, Ohio.

"Solían operarse apéndices a la medianoche -recordó-. Luego, nos dimos cuenta que era seguro administrarles antibióticos a esos pacientes y operarlos a la mañana."

Los médicos comenzaron a ver que algunos niños se sentían mejor al día siguiente después del tratamiento inicial.

"Tenían hambre y ya no sentían dolor", agregó Minneci. Con su equipo seleccionó a 77 niños y adolescentes atendidos en el hospital entre octubre del 2012 y del 2013. A todos les habían diagnosticado apendicitis aguda sin complicaciones.

Los apéndices no habían estallado, no estaban excesivamente inflamados y las imágenes no revelaban materia fecal que bloqueara el apéndice.

Esos casos son una de cada cinco apendicitis atendidas en el hospital, según publica el equipo en Journal of the American College of Surgeons.

Los niños y sus familias podían optar entre la cirugía o 24 horas de antibióticos por vía IV en el hospital más 10 días de antibióticos en el hogar.

"Los pacientes deberían quedar internados para su observación", sostuvo Minneci. "No deberían recibir los antibióticos y marcharse a casa."

Treinta de los 77 participantes optaron por los antibióticos y 47, por la cirugía. El 93 por ciento de los que habían elegido los antibióticos se sentía mejor en 24 horas y la recuperación fue más rápida que en el otro grupo (tres versus 17 días). Además, pudieron volver a la escuela en tres días, a diferencia de los cinco días que necesitó el grupo que había sido operado.

Tres pacientes tratados con antibióticos tuvieron que ser operados en los 30 días posteriores a la primera consulta de ER. En ninguno de esos casos, fue por ruptura del apéndice.

Los niños y los padres calificaron mejor la calidad de vida si habían optado por los antibióticos que si lo habían hecho por la cirugía. Pero, en promedio, la hospitalización fue más prolongada con el uso de antibióticos que con la cirugía (38 versus 20 horas).

"No estamos diciendo que (los pacientes) no deberían acceder a una apendicectomía. Estamos diciendo que existen dos opciones terapéuticas razonables", aclaró Minneci.

Los autores recuerdan que un metaanálisis del 2009 sobre el manejo no quirúrgico de la apendicitis en adultos había hallado "una tasa de éxito del 63 por ciento al año con una reducción significativa del riesgo de tener complicaciones y ninguna diferencia en el nivel de riesgo de desarrollar una apendicitis con complicaciones".

Para la doctora Mary Brandt, el nuevo estudio es pequeño y un primer paso. Agregó que la cirugía moderna se está volviendo cada vez menos invasiva.

31/10/15

Los pediatras recomiendan dar carne a los niños como parte de una dieta equilibrada


Los pediatras recomiendan dar carne a los niños como parte de una dieta equilibrada

  • La carne debería de consumirse entre 5 o 8 veces a la semana
  • Es una alimento que aporta proteínas de gran calidad y también hierro, zinc, fósforo, yodo y vitaminas del complejo B imprescindibles para el crecimiento y el desarrollo de los pequeños
  • Los pediatras explican las bondades de la carne roja

abc.es

Miles de padres se están planteando muchas dudas sobre la alimentación de sus hijos al conocer la advertencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la carne procesada (como salchichas, hamburguesas o embutidos) que aumenta el riesgo de sufrir cáncer colo-rectal. El dictamen de este panel de expertos internacional considera que este tipo de alimentos es «carcinógeno para los humanos» y que la carne roja (vacuno, cerdo, caballo, cordero, cabra…) es «probablemente carcinógena».

La alarma social generada por estas afirmaciones de la OMS ha dado lugar a que la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap) emita en una nota de prensa una serie de recomendaciones sobre la alimentación de los más pequeños de la casa. En ella afirma que «la ingesta de carne sigue siendo necesaria para el desarrollo del niño. Por sus características nutricionales la carne forma parte de un grupo de alimentos en el que se intercambia y complementa con los huevos y el pescado. Los alimentos de este grupo deben de consumirse dos veces al día dentro de una dieta variada. Por tanto, la carne debería de consumirse entre 5 o 8 veces a la semana».

«La carne es necesaria dentro de una dieta equilibrada. Sus aportes son difícilmente sustituible, sostiene el doctor Venancio Martínez, pediatra del Centro de Salud de El Llano en Gijón y presidente de la Sepeap. En su opinión, «las carnes procesadas deben tomarse un par de veces a la semana y las rojas deben tomarse también. A los niños hay que educarlos desde los primeros meses en los buenos hábitos de alimentación, de los que tiene que formar parte una dieta equilibrada y variada. Las carnes son parte importante en ese planteamiento. Y los padres deben conocer sus características para favorecer en sus hijos una alimentación saludable».

Los pediatras explican las bondades de las carnes:

—La carne rojas ofrece la posibilidad de una gran variedad de presentaciones y sabores, algo muy importante a la hora de iniciar al niño en una dieta saludable.

—Desde el punto de vista nutricional la carne aporta al niño sobre todo proteínas de gran calidad, por lo que se considera un alimento fundamentalmente plástico, aunque contiene una gran proporción de grasa, fundamentalmente saturada, y también concentraciones importantes de hierro, zinc, fósforo, yodo y vitaminas del complejo B. Todas estas sustancias son imprescindibles para el crecimiento y el desarrollo del niño.

—El doctor Venancio Martínez aconseja que hay que introducir en la alimentación del niño a partir del sexto mes, en pequeñas cantidades, que se van aumentando paulatinamente. A la hora de confeccionar las dietas infantiles se considera que una ración de carne puede variar entre los 50 y 100 gramos, según que se prepare para un preescolar o para un adolescente.

—Ternera, pollo, conejo, pavo o cerdo son igual de buenas consumidas de forma adecuada.

—Las vísceras, los embutidos y los preparados industriales a base de carne no pueden sustituir a las carnes en filete o en pieza más que ocasionalmente, ya que contienen una proporción mayor de grasas y pueden incorporar aditivos y otras sustancias. Por tanto, su valor nutricional es menor.

—La carne de ternera es menos grasa que la de cordero y el cerdo, y por eso, se le denomina carne magra, junto con la de pollo y el conejo. Tienen menos del 10% de materia grasa, frente a las carnes grasas que pueden llegar al 30%. También dependiendo de la parte del animal y del corte existen diferencias de contenido graso.

—Cuanto más tiempo sea cocinada una carne más perderá sus propiedades nutritivas, sobre todo por destrucción de las vitaminas.

—Los niños que tengan sobrepeso o problemas con el colesterol deben limitar el consumo de carne frita y consumir carne magra. Para ellos la plancha o el horno son los mejores aliados. La carne debe acompañarse de alimentos energéticos, legumbres, verduras o cereales, como guarnición o como plato complementario.

—A los niños hay que educarlos desde los primeros meses en los buenos hábitos de alimentación, de los que tiene que formar parte una dieta equilibrada y variada. Las carnes son parte importante en ese planteamiento. Y los padres deben conocer sus características para favorecer en sus hijos una alimentación saludable.