Articulos Medicos, Sicologicos y Generales para orientacion sobre paternidad, fertilidad, hijos y sus problemas.
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18/10/17
Los frutos secos en la dieta infantil [18-10-17]
Los frutos secos en la dieta infantil
Los frutos secos son alimentos muy completos desde el punto de vista nutritivo, por lo que conviene incluirlos en la dieta infantil para que los niños se acostumbren al sabor de estos alimentos, si bien cuando ellos son muy pequeños hay que tener en cuenta ciertos consejos.
Las virtudes nutritivas de los frutos secos
Los frutos secos destacan por su elevado contenido energético, ya que 100 gramos de frutos secos aportan más de 500 calorías (excepto la castaña, que contiene unas 200 calorías). Este importante valor energético deriva de su escaso contenido en agua (menos del 10 por ciento de su composición), y de su notable cantidad de grasas (más del 50 por ciento de su peso) y proteínas (alrededor del 20 g/ 100 g). En la composición de las grasas de los frutos secos predominan los ácidos grasos insaturados, y entre ellos, el ácido linolénico y el linoleico, ambos nutrientes esenciales que el organismo humano es incapaz de sintetizar y que resultan vitales para la formación de las membranas celulares, particularmente de las células nerviosas, que en los niños están en pleno crecimiento y desarrollo. Además, los frutos secos no contienen colesterol, lo que unido a su saludable perfil de grasas, son alimentos que consumidos habitualmente ayudan a prevenir trastornos cardiovasculares desde la infancia.
Junto con las legumbres y los cereales, los frutos secos forman un equipo muy completo: aportan una excelente fuente de proteínas vegetales (bien combinados estos alimentos, dan lugar a proteínas completas equivalentes a la proteína animal), variedad de vitaminas del grupo B (B1, B3, B6 y folatos), vitamina E (potente antioxidante) y minerales como el hierro y calcio (estos dos minerales de peor absorción), potasio, fósforo, magnesio y cinc. Las vitaminas del grupo B son necesarias para el desarrollo del sistema nervioso del niño, la formación de sus glóbulos rojos y el aprovechamiento de la energía que contienen los alimentos. Parte de la vitamina B1 y de la E se destruyen durante el proceso de tostado que se suele aplicar con frecuencia a los frutos secos, razón suficiente para acostumbrar a los niños a comer frutos secos de la manera más natural. Además, estos alimentos son ricos en fibra, por lo que facilitan el tránsito intestinal, y previenen o mejoran el estreñimiento que con frecuencia se da entre los más pequeños.
Cuándo ofrecer frutos secos a los niños
Cuando los niños son pequeños, tienen menos de dos años, los frutos secos presentan para ellos más inconvenientes que ventajas, que conviene conocer.
Riesgo de atragantamiento
Hay que observar y conocer bien el ritmo evolutivo del niño a la hora de masticar. Como norma general, no se aconseja que los niños de menos de dos años coman frutos secos, ya que en general, no coordinan bien los movimientos de masticación, y si no mastican muy bien los frutos secos existe el riesgo de que se atraganten con ellos. Por ello, cuando se le ofrecen frutos secos a un niño pequeño es importante supervisarlo mientras come e insistirle en que mastique mucho los alimentos antes de tragarlos para evitar un percance. Una forma de incluir los frutos secos en su alimentación es triturarlos con un poco de agua o aceite y preparar una mantequilla para untar el pan o las galletas del desayuno, el almuerzo o la merienda. Y para hacer la dieta más variada y que se habitúe al sabor de estos alimentos tan nutritivos se pueden mezclar los frutos secos con el yogur, las ensaladas, las frutas, la sopa, los platos de verdura o elaborar salsas para acompañar los trocitos de carne o de pescado.
Difíciles de digerir y muy calóricos
Los frutos secos, dado su elevado contenido en grasas, son alimentos muy calóricos y difíciles de digerir, por lo que las cantidades que deben consumir los niños (también las personas adultas) han de ser pequeñas, para evitar que luego les duela la tripa. Al ser los frutos secos alimentos muy apetecibles, muchas veces resulta difícil que dejen de comerlos, aunque hay que insistir en que no se excedan con la cantidad.
Alergia a los frutos secos
Para los niños, los frutos secos son junto con la leche, el pescado y el huevo, alimentos problemáticos por su capacidad de provocar alergias, siendo los cacahuetes, en general, los que mayor número de alergias provocan.
Algunos síntomas que nos ayudan a identificar una alergia a un alimento, en concreto a los frutos secos, podrían ser el goteo nasal, la urticaria por todo el cuerpo, el hormigueo en la lengua o la sensación de opresión en la garganta. Los síntomas pueden empeorar rápidamente si el niño presenta dificultad para respirar, inflamación de la garganta u otras partes del cuerpo, llegando a producirse una reacción anafiláctica, que si no se trata a tiempo puede tener consecuencias fatales.
El niño, si es muy pequeño no puede decirle a su mamá o a su papá si le duele el estómago o le pica la garganta, y ésta es una de las razones por la que no es fácil diagnosticar las alergias a los alimentos en las primeras etapas de la vida de un niño. Por ello, es importante observar cómo reacciona el organismo del niño cada vez que introducimos en su dieta un nuevo alimento, y estar más atentos cuando se trate de un alimento alergénico, sobre todo si hay antecedentes de alergias alimentarias en la familia. En estos casos, conviene esperar hasta los 3 o 4 años a introducir los frutos secos en la alimentación del niño.
Etiquetas:
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frutos secos,
Infantil,
niños,
nutricion
2/2/17
Cómo lograr que sus niños coman mejor [2-2-17]
Cómo lograr que sus niños coman mejor
Consejos de expertos para evitar que sus niños coman en exceso o tengan una dieta poco variada.
Falta de educación nutricional. En esta frase se resumen todos los problemas de alimentación que afectan a los niños de hoy, envueltos en una serie de comportamientos y hábitos que a largo plazo pueden derivar en conductas alimentarias inadecuadas, además de sobrepeso u obesidad.
Claudia Angarita, directora y nutricionista del Centro Colombiano de Nutrición Integral (Cecni), explica que actualmente no existe el hábito de desayunar o la selección de alimentos que lo conforman no es la adecuada. Hay un incremento en la ingesta de alimentos con altas cantidades de azúcares, grasa y sal, y un pobre consumo de frutas y verduras, ocasionando deficiencias nutricionales desde temprana edad.
Además, en Colombia se presenta una deficiencia de nutrientes en menores de 5 años. Los más críticos son: vitamina A, C, ácido fólico, vitamina B12 y minerales como hierro, zinc y calcio.
“Todo esto conlleva a que los niños se tornen selectivos al momento de comer -dice Angarita-, limitando el consumo de alimentos con un valor nutricional adecuado. También la ingesta de líquidos es menor a la recomendada, por lo tanto no se cumple con la recomendación de tomar de 1,2 a 1,5 litros de agua por día, ocasionando que se presente la sed, síntoma característico de la deshidratación”.
Por otro lado, están la presión para comer, la falta de conocimientos sobre el tamaño de las porciones apropiadas para los niños y la misma conducta alimentaria de los adultos, quienes deberían ser ejemplo para ellos.
Sandra Patricia Alfaro, nutricionista-dietista del Centro Médico Imbanaco de Cali, dice que en muchos casos “los padres creen que cuanto más gordito el niño, más saludable está. De igual manera, les sirven porciones más grandes de las que requieren, y si no se lo comen todo, muchas veces ejercen presión para que lo hagan. El resultado de esta práctica es que se va agrandando el volumen gástrico y el niño cada vez necesita más comida para quedar satisfecho. Este exceso calórico lo va llevando, paso a paso, al sobrepeso y la obesidad”.
Agrega que tanto los padres como los abuelos y los cuidadores premian a los niños para que coman, generalmente con comidas rápidas o golosinas. Esto, además de sobrepeso y obesidad, genera una conducta alimentaria donde la manipulación de parte del niño hacia los padres pasa a jugar un papel muy importante.
Igualmente, los adultos exigen a los pequeños conductas que ellos mismos no ponen en práctica. Por ejemplo, cuando se les prohíbe tomar bebidas azucaradas, pero sus padres o cuidadores las consumen delante de ellos.
Ambas expertas están de acuerdo en que actualmente los niños tienen un muy bajo consumo de frutas y verduras, aun cuando la mitad de la canasta familiar debería estar compuesta por estos alimentos, que son reemplazados por productos industrializados altos en calorías, azúcares y grasas, a lo que se suma que cada vez más los pequeños están más quietos, no practican actividades lúdicas por las largas horas de colegio y por estar mucho tiempo frente a la televisión y a equipos electrónicos.
Otro factor de riesgo para el sobrepeso y la obesidad es el contenido de la lonchera. “Los alimentos que las conforman no son saludables ni naturales, sino industrializados, altos en calorías, harinas y grasas”, explica Alfaro.
Los alimentos nuevos
Introduzca uno a uno los distintos tipos de alimentos usando los cinco sentidos. Es decir, que los pequeños toquen el alimento, aprecien su color, su aroma, su sabor. Es la única manera a través de la cual conocen el alimento.
Adicionalmente, hay que invitarlos a hacer el mercado y a participar en la preparación de las comidas. Los expertos aconsejan hablarles de los beneficios de cada alimento para su cuerpo. “Esto es conocimiento en nutrición y de allí nace una adecuada conducta alimentaria”.
Cuánta comida deben consumir a diario
Entre cuatro y cinco porciones de frutas (del tamaño del puño de su mano). Mínimo dos porciones de verduras (del tamaño de sus dos manos en forma de taza); dos porciones diarias de carne (del tamaño de la palma de la mano).
Entre cinco y seis de harinas (del tamaño de un puñito), incluye las legumbres.
Cinco porciones de lácteos (entre leche, yogur, queso); la mantequilla pura es benéfica, puede untar una cucharadita diaria en los diferentes alimentos y usar aceite de oliva en las preparaciones, menos en frituras.
Claves de uso diario
- No utilice la comida como premio o castigo.
- Si hay un alimento que no sea totalmente de su agrado, sirva pequeñas cantidades de este mezclado con otro que le guste. Esto permite que poco a poco acepte el que rechaza.
- Cuando rechace un alimento, presénteselo una y otra vez en el plato. Los estudios demuestran que después de 15 veces, el alimento finalmente es aceptado por el niño.
- Deje alimentos al alcance de los pequeños sin ofrecerlos, especialmente frutas y verduras.
- No los obligue a comer.
- Los padres deben estar relajados cuando los acompañan a comer.
- Deben darles cinco comidas al día, por lo menos cada tres horas. Evite el picoteo entre estas.
- Minimice las distracciones durante la comida.
- Introduzca alimentos nuevos gradualmente.
- No restrinja ningún alimento; en la moderación está la clave del éxito.
- Seleccione alimentos de calidad y que estén fortificados con vitaminas y minerales.
- Lea las etiquetas de los productos y seleccione aquellos que tengan menor cantidad de azúcares y grasa.
- Ofrézcales alimentos ricos en proteína como carnes, aves, pescados, huevo, y leguminosas como el frijol, lenteja, soya.
- Los lácteos y derivados son claves para su crecimiento y desarrollo por su contenido de calcio y vitamina D.
- Trate de que consuman tres porciones de frutas y dos de verduras al día.
- Use en sus preparaciones aceites y grasas vegetales, preferiblemente.
- Ofrezca cereales, tubérculos, plátanos con moderación, de acuerdo a la actividad física que realicen.
- Modere el uso de azúcares y de sal. Solo inclúyalos después del primer año de edad.
- Las bebidas con soya y jugos de frutas fortificados con vitaminas y minerales pueden ser de utilidad en cualquier tiempo de comida.
- A mayor actividad física, mayor es el apetito. Permita que los niños corran, jueguen, salten y sean muy activos.
Consejos de expertos para evitar que sus niños coman en exceso o tengan una dieta poco variada.
Falta de educación nutricional. En esta frase se resumen todos los problemas de alimentación que afectan a los niños de hoy, envueltos en una serie de comportamientos y hábitos que a largo plazo pueden derivar en conductas alimentarias inadecuadas, además de sobrepeso u obesidad.
Claudia Angarita, directora y nutricionista del Centro Colombiano de Nutrición Integral (Cecni), explica que actualmente no existe el hábito de desayunar o la selección de alimentos que lo conforman no es la adecuada. Hay un incremento en la ingesta de alimentos con altas cantidades de azúcares, grasa y sal, y un pobre consumo de frutas y verduras, ocasionando deficiencias nutricionales desde temprana edad.
Además, en Colombia se presenta una deficiencia de nutrientes en menores de 5 años. Los más críticos son: vitamina A, C, ácido fólico, vitamina B12 y minerales como hierro, zinc y calcio.
“Todo esto conlleva a que los niños se tornen selectivos al momento de comer -dice Angarita-, limitando el consumo de alimentos con un valor nutricional adecuado. También la ingesta de líquidos es menor a la recomendada, por lo tanto no se cumple con la recomendación de tomar de 1,2 a 1,5 litros de agua por día, ocasionando que se presente la sed, síntoma característico de la deshidratación”.
Por otro lado, están la presión para comer, la falta de conocimientos sobre el tamaño de las porciones apropiadas para los niños y la misma conducta alimentaria de los adultos, quienes deberían ser ejemplo para ellos.
Sandra Patricia Alfaro, nutricionista-dietista del Centro Médico Imbanaco de Cali, dice que en muchos casos “los padres creen que cuanto más gordito el niño, más saludable está. De igual manera, les sirven porciones más grandes de las que requieren, y si no se lo comen todo, muchas veces ejercen presión para que lo hagan. El resultado de esta práctica es que se va agrandando el volumen gástrico y el niño cada vez necesita más comida para quedar satisfecho. Este exceso calórico lo va llevando, paso a paso, al sobrepeso y la obesidad”.
Agrega que tanto los padres como los abuelos y los cuidadores premian a los niños para que coman, generalmente con comidas rápidas o golosinas. Esto, además de sobrepeso y obesidad, genera una conducta alimentaria donde la manipulación de parte del niño hacia los padres pasa a jugar un papel muy importante.
Igualmente, los adultos exigen a los pequeños conductas que ellos mismos no ponen en práctica. Por ejemplo, cuando se les prohíbe tomar bebidas azucaradas, pero sus padres o cuidadores las consumen delante de ellos.
Ambas expertas están de acuerdo en que actualmente los niños tienen un muy bajo consumo de frutas y verduras, aun cuando la mitad de la canasta familiar debería estar compuesta por estos alimentos, que son reemplazados por productos industrializados altos en calorías, azúcares y grasas, a lo que se suma que cada vez más los pequeños están más quietos, no practican actividades lúdicas por las largas horas de colegio y por estar mucho tiempo frente a la televisión y a equipos electrónicos.
Otro factor de riesgo para el sobrepeso y la obesidad es el contenido de la lonchera. “Los alimentos que las conforman no son saludables ni naturales, sino industrializados, altos en calorías, harinas y grasas”, explica Alfaro.
Los alimentos nuevos
Introduzca uno a uno los distintos tipos de alimentos usando los cinco sentidos. Es decir, que los pequeños toquen el alimento, aprecien su color, su aroma, su sabor. Es la única manera a través de la cual conocen el alimento.
Adicionalmente, hay que invitarlos a hacer el mercado y a participar en la preparación de las comidas. Los expertos aconsejan hablarles de los beneficios de cada alimento para su cuerpo. “Esto es conocimiento en nutrición y de allí nace una adecuada conducta alimentaria”.
Cuánta comida deben consumir a diario
Entre cuatro y cinco porciones de frutas (del tamaño del puño de su mano). Mínimo dos porciones de verduras (del tamaño de sus dos manos en forma de taza); dos porciones diarias de carne (del tamaño de la palma de la mano).
Entre cinco y seis de harinas (del tamaño de un puñito), incluye las legumbres.
Cinco porciones de lácteos (entre leche, yogur, queso); la mantequilla pura es benéfica, puede untar una cucharadita diaria en los diferentes alimentos y usar aceite de oliva en las preparaciones, menos en frituras.
Claves de uso diario
- No utilice la comida como premio o castigo.
- Si hay un alimento que no sea totalmente de su agrado, sirva pequeñas cantidades de este mezclado con otro que le guste. Esto permite que poco a poco acepte el que rechaza.
- Cuando rechace un alimento, presénteselo una y otra vez en el plato. Los estudios demuestran que después de 15 veces, el alimento finalmente es aceptado por el niño.
- Deje alimentos al alcance de los pequeños sin ofrecerlos, especialmente frutas y verduras.
- No los obligue a comer.
- Los padres deben estar relajados cuando los acompañan a comer.
- Deben darles cinco comidas al día, por lo menos cada tres horas. Evite el picoteo entre estas.
- Minimice las distracciones durante la comida.
- Introduzca alimentos nuevos gradualmente.
- No restrinja ningún alimento; en la moderación está la clave del éxito.
- Seleccione alimentos de calidad y que estén fortificados con vitaminas y minerales.
- Lea las etiquetas de los productos y seleccione aquellos que tengan menor cantidad de azúcares y grasa.
- Ofrézcales alimentos ricos en proteína como carnes, aves, pescados, huevo, y leguminosas como el frijol, lenteja, soya.
- Los lácteos y derivados son claves para su crecimiento y desarrollo por su contenido de calcio y vitamina D.
- Trate de que consuman tres porciones de frutas y dos de verduras al día.
- Use en sus preparaciones aceites y grasas vegetales, preferiblemente.
- Ofrezca cereales, tubérculos, plátanos con moderación, de acuerdo a la actividad física que realicen.
- Modere el uso de azúcares y de sal. Solo inclúyalos después del primer año de edad.
- Las bebidas con soya y jugos de frutas fortificados con vitaminas y minerales pueden ser de utilidad en cualquier tiempo de comida.
- A mayor actividad física, mayor es el apetito. Permita que los niños corran, jueguen, salten y sean muy activos.
28/10/16
Cómo lograr que sus niños coman mejor [28-10-16]
Cómo lograr que sus niños coman mejor
Consejos de expertos para evitar que sus niños coman en exceso o tengan una dieta poco variada.
Falta de educación nutricional. En esta frase se resumen todos los problemas de alimentación que afectan a los niños de hoy, envueltos en una serie de comportamientos y hábitos que a largo plazo pueden derivar en conductas alimentarias inadecuadas, además de sobrepeso u obesidad.
Claudia Angarita, directora y nutricionista del Centro Colombiano de Nutrición Integral (Cecni), explica que actualmente no existe el hábito de desayunar o la selección de alimentos que lo conforman no es la adecuada. Hay un incremento en la ingesta de alimentos con altas cantidades de azúcares, grasa y sal, y un pobre consumo de frutas y verduras, ocasionando deficiencias nutricionales desde temprana edad.
Además, en Colombia se presenta una deficiencia de nutrientes en menores de 5 años. Los más críticos son: vitamina A, C, ácido fólico, vitamina B12 y minerales como hierro, zinc y calcio.
“Todo esto conlleva a que los niños se tornen selectivos al momento de comer -dice Angarita-, limitando el consumo de alimentos con un valor nutricional adecuado. También la ingesta de líquidos es menor a la recomendada, por lo tanto no se cumple con la recomendación de tomar de 1,2 a 1,5 litros de agua por día, ocasionando que se presente la sed, síntoma característico de la deshidratación”.
Por otro lado, están la presión para comer, la falta de conocimientos sobre el tamaño de las porciones apropiadas para los niños y la misma conducta alimentaria de los adultos, quienes deberían ser ejemplo para ellos.
Sandra Patricia Alfaro, nutricionista-dietista del Centro Médico Imbanaco de Cali, dice que en muchos casos “los padres creen que cuanto más gordito el niño, más saludable está. De igual manera, les sirven porciones más grandes de las que requieren, y si no se lo comen todo, muchas veces ejercen presión para que lo hagan. El resultado de esta práctica es que se va agrandando el volumen gástrico y el niño cada vez necesita más comida para quedar satisfecho. Este exceso calórico lo va llevando, paso a paso, al sobrepeso y la obesidad”.
Agrega que tanto los padres como los abuelos y los cuidadores premian a los niños para que coman, generalmente con comidas rápidas o golosinas. Esto, además de sobrepeso y obesidad, genera una conducta alimentaria donde la manipulación de parte del niño hacia los padres pasa a jugar un papel muy importante.
Igualmente, los adultos exigen a los pequeños conductas que ellos mismos no ponen en práctica. Por ejemplo, cuando se les prohíbe tomar bebidas azucaradas, pero sus padres o cuidadores las consumen delante de ellos.
Ambas expertas están de acuerdo en que actualmente los niños tienen un muy bajo consumo de frutas y verduras, aun cuando la mitad de la canasta familiar debería estar compuesta por estos alimentos, que son reemplazados por productos industrializados altos en calorías, azúcares y grasas, a lo que se suma que cada vez más los pequeños están más quietos, no practican actividades lúdicas por las largas horas de colegio y por estar mucho tiempo frente a la televisión y a equipos electrónicos.
Otro factor de riesgo para el sobrepeso y la obesidad es el contenido de la lonchera. “Los alimentos que las conforman no son saludables ni naturales, sino industrializados, altos en calorías, harinas y grasas”, explica Alfaro.
Los alimentos nuevos
Introduzca uno a uno los distintos tipos de alimentos usando los cinco sentidos. Es decir, que los pequeños toquen el alimento, aprecien su color, su aroma, su sabor. Es la única manera a través de la cual conocen el alimento.
Adicionalmente, hay que invitarlos a hacer el mercado y a participar en la preparación de las comidas. Los expertos aconsejan hablarles de los beneficios de cada alimento para su cuerpo. “Esto es conocimiento en nutrición y de allí nace una adecuada conducta alimentaria”.
Cuánta comida deben consumir a diario
Entre cuatro y cinco porciones de frutas (del tamaño del puño de su mano). Mínimo dos porciones de verduras (del tamaño de sus dos manos en forma de taza); dos porciones diarias de carne (del tamaño de la palma de la mano).
Entre cinco y seis de harinas (del tamaño de un puñito), incluye las legumbres.
Cinco porciones de lácteos (entre leche, yogur, queso); la mantequilla pura es benéfica, puede untar una cucharadita diaria en los diferentes alimentos y usar aceite de oliva en las preparaciones, menos en frituras.
Claves de uso diario
- No utilice la comida como premio o castigo.
- Si hay un alimento que no sea totalmente de su agrado, sirva pequeñas cantidades de este mezclado con otro que le guste. Esto permite que poco a poco acepte el que rechaza.
- Cuando rechace un alimento, presénteselo una y otra vez en el plato. Los estudios demuestran que después de 15 veces, el alimento finalmente es aceptado por el niño.
- Deje alimentos al alcance de los pequeños sin ofrecerlos, especialmente frutas y verduras.
- No los obligue a comer.
- Los padres deben estar relajados cuando los acompañan a comer.
- Deben darles cinco comidas al día, por lo menos cada tres horas. Evite el picoteo entre estas.
- Minimice las distracciones durante la comida.
- Introduzca alimentos nuevos gradualmente.
- No restrinja ningún alimento; en la moderación está la clave del éxito.
- Seleccione alimentos de calidad y que estén fortificados con vitaminas y minerales.
- Lea las etiquetas de los productos y seleccione aquellos que tengan menor cantidad de azúcares y grasa.
- Ofrézcales alimentos ricos en proteína como carnes, aves, pescados, huevo, y leguminosas como el frijol, lenteja, soya.
- Los lácteos y derivados son claves para su crecimiento y desarrollo por su contenido de calcio y vitamina D.
- Trate de que consuman tres porciones de frutas y dos de verduras al día.
- Use en sus preparaciones aceites y grasas vegetales, preferiblemente.
- Ofrezca cereales, tubérculos, plátanos con moderación, de acuerdo a la actividad física que realicen.
- Modere el uso de azúcares y de sal. Solo inclúyalos después del primer año de edad.
- Las bebidas con soya y jugos de frutas fortificados con vitaminas y minerales pueden ser de utilidad en cualquier tiempo de comida.
- A mayor actividad física, mayor es el apetito. Permita que los niños corran, jueguen, salten y sean muy activos.
Consejos de expertos para evitar que sus niños coman en exceso o tengan una dieta poco variada.
Falta de educación nutricional. En esta frase se resumen todos los problemas de alimentación que afectan a los niños de hoy, envueltos en una serie de comportamientos y hábitos que a largo plazo pueden derivar en conductas alimentarias inadecuadas, además de sobrepeso u obesidad.
Claudia Angarita, directora y nutricionista del Centro Colombiano de Nutrición Integral (Cecni), explica que actualmente no existe el hábito de desayunar o la selección de alimentos que lo conforman no es la adecuada. Hay un incremento en la ingesta de alimentos con altas cantidades de azúcares, grasa y sal, y un pobre consumo de frutas y verduras, ocasionando deficiencias nutricionales desde temprana edad.
Además, en Colombia se presenta una deficiencia de nutrientes en menores de 5 años. Los más críticos son: vitamina A, C, ácido fólico, vitamina B12 y minerales como hierro, zinc y calcio.
“Todo esto conlleva a que los niños se tornen selectivos al momento de comer -dice Angarita-, limitando el consumo de alimentos con un valor nutricional adecuado. También la ingesta de líquidos es menor a la recomendada, por lo tanto no se cumple con la recomendación de tomar de 1,2 a 1,5 litros de agua por día, ocasionando que se presente la sed, síntoma característico de la deshidratación”.
Por otro lado, están la presión para comer, la falta de conocimientos sobre el tamaño de las porciones apropiadas para los niños y la misma conducta alimentaria de los adultos, quienes deberían ser ejemplo para ellos.
Sandra Patricia Alfaro, nutricionista-dietista del Centro Médico Imbanaco de Cali, dice que en muchos casos “los padres creen que cuanto más gordito el niño, más saludable está. De igual manera, les sirven porciones más grandes de las que requieren, y si no se lo comen todo, muchas veces ejercen presión para que lo hagan. El resultado de esta práctica es que se va agrandando el volumen gástrico y el niño cada vez necesita más comida para quedar satisfecho. Este exceso calórico lo va llevando, paso a paso, al sobrepeso y la obesidad”.
Agrega que tanto los padres como los abuelos y los cuidadores premian a los niños para que coman, generalmente con comidas rápidas o golosinas. Esto, además de sobrepeso y obesidad, genera una conducta alimentaria donde la manipulación de parte del niño hacia los padres pasa a jugar un papel muy importante.
Igualmente, los adultos exigen a los pequeños conductas que ellos mismos no ponen en práctica. Por ejemplo, cuando se les prohíbe tomar bebidas azucaradas, pero sus padres o cuidadores las consumen delante de ellos.
Ambas expertas están de acuerdo en que actualmente los niños tienen un muy bajo consumo de frutas y verduras, aun cuando la mitad de la canasta familiar debería estar compuesta por estos alimentos, que son reemplazados por productos industrializados altos en calorías, azúcares y grasas, a lo que se suma que cada vez más los pequeños están más quietos, no practican actividades lúdicas por las largas horas de colegio y por estar mucho tiempo frente a la televisión y a equipos electrónicos.
Otro factor de riesgo para el sobrepeso y la obesidad es el contenido de la lonchera. “Los alimentos que las conforman no son saludables ni naturales, sino industrializados, altos en calorías, harinas y grasas”, explica Alfaro.
Los alimentos nuevos
Introduzca uno a uno los distintos tipos de alimentos usando los cinco sentidos. Es decir, que los pequeños toquen el alimento, aprecien su color, su aroma, su sabor. Es la única manera a través de la cual conocen el alimento.
Adicionalmente, hay que invitarlos a hacer el mercado y a participar en la preparación de las comidas. Los expertos aconsejan hablarles de los beneficios de cada alimento para su cuerpo. “Esto es conocimiento en nutrición y de allí nace una adecuada conducta alimentaria”.
Cuánta comida deben consumir a diario
Entre cuatro y cinco porciones de frutas (del tamaño del puño de su mano). Mínimo dos porciones de verduras (del tamaño de sus dos manos en forma de taza); dos porciones diarias de carne (del tamaño de la palma de la mano).
Entre cinco y seis de harinas (del tamaño de un puñito), incluye las legumbres.
Cinco porciones de lácteos (entre leche, yogur, queso); la mantequilla pura es benéfica, puede untar una cucharadita diaria en los diferentes alimentos y usar aceite de oliva en las preparaciones, menos en frituras.
Claves de uso diario
- No utilice la comida como premio o castigo.
- Si hay un alimento que no sea totalmente de su agrado, sirva pequeñas cantidades de este mezclado con otro que le guste. Esto permite que poco a poco acepte el que rechaza.
- Cuando rechace un alimento, presénteselo una y otra vez en el plato. Los estudios demuestran que después de 15 veces, el alimento finalmente es aceptado por el niño.
- Deje alimentos al alcance de los pequeños sin ofrecerlos, especialmente frutas y verduras.
- No los obligue a comer.
- Los padres deben estar relajados cuando los acompañan a comer.
- Deben darles cinco comidas al día, por lo menos cada tres horas. Evite el picoteo entre estas.
- Minimice las distracciones durante la comida.
- Introduzca alimentos nuevos gradualmente.
- No restrinja ningún alimento; en la moderación está la clave del éxito.
- Seleccione alimentos de calidad y que estén fortificados con vitaminas y minerales.
- Lea las etiquetas de los productos y seleccione aquellos que tengan menor cantidad de azúcares y grasa.
- Ofrézcales alimentos ricos en proteína como carnes, aves, pescados, huevo, y leguminosas como el frijol, lenteja, soya.
- Los lácteos y derivados son claves para su crecimiento y desarrollo por su contenido de calcio y vitamina D.
- Trate de que consuman tres porciones de frutas y dos de verduras al día.
- Use en sus preparaciones aceites y grasas vegetales, preferiblemente.
- Ofrezca cereales, tubérculos, plátanos con moderación, de acuerdo a la actividad física que realicen.
- Modere el uso de azúcares y de sal. Solo inclúyalos después del primer año de edad.
- Las bebidas con soya y jugos de frutas fortificados con vitaminas y minerales pueden ser de utilidad en cualquier tiempo de comida.
- A mayor actividad física, mayor es el apetito. Permita que los niños corran, jueguen, salten y sean muy activos.
31/10/15
Los pediatras recomiendan dar carne a los niños como parte de una dieta equilibrada
Los pediatras recomiendan dar carne a los niños como parte de una dieta equilibrada
- La carne debería de consumirse entre 5 o 8 veces a la semana
- Es una alimento que aporta proteínas de gran calidad y también hierro, zinc, fósforo, yodo y vitaminas del complejo B imprescindibles para el crecimiento y el desarrollo de los pequeños
- Los pediatras explican las bondades de la carne roja
abc.es
Miles de padres se están planteando muchas dudas sobre la alimentación de sus hijos al conocer la advertencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la carne procesada (como salchichas, hamburguesas o embutidos) que aumenta el riesgo de sufrir cáncer colo-rectal. El dictamen de este panel de expertos internacional considera que este tipo de alimentos es «carcinógeno para los humanos» y que la carne roja (vacuno, cerdo, caballo, cordero, cabra…) es «probablemente carcinógena».
La alarma social generada por estas afirmaciones de la OMS ha dado lugar a que la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap) emita en una nota de prensa una serie de recomendaciones sobre la alimentación de los más pequeños de la casa. En ella afirma que «la ingesta de carne sigue siendo necesaria para el desarrollo del niño. Por sus características nutricionales la carne forma parte de un grupo de alimentos en el que se intercambia y complementa con los huevos y el pescado. Los alimentos de este grupo deben de consumirse dos veces al día dentro de una dieta variada. Por tanto, la carne debería de consumirse entre 5 o 8 veces a la semana».
«La carne es necesaria dentro de una dieta equilibrada. Sus aportes son difícilmente sustituible, sostiene el doctor Venancio Martínez, pediatra del Centro de Salud de El Llano en Gijón y presidente de la Sepeap. En su opinión, «las carnes procesadas deben tomarse un par de veces a la semana y las rojas deben tomarse también. A los niños hay que educarlos desde los primeros meses en los buenos hábitos de alimentación, de los que tiene que formar parte una dieta equilibrada y variada. Las carnes son parte importante en ese planteamiento. Y los padres deben conocer sus características para favorecer en sus hijos una alimentación saludable».
Los pediatras explican las bondades de las carnes:
—La carne rojas ofrece la posibilidad de una gran variedad de presentaciones y sabores, algo muy importante a la hora de iniciar al niño en una dieta saludable.
—Desde el punto de vista nutricional la carne aporta al niño sobre todo proteínas de gran calidad, por lo que se considera un alimento fundamentalmente plástico, aunque contiene una gran proporción de grasa, fundamentalmente saturada, y también concentraciones importantes de hierro, zinc, fósforo, yodo y vitaminas del complejo B. Todas estas sustancias son imprescindibles para el crecimiento y el desarrollo del niño.
—El doctor Venancio Martínez aconseja que hay que introducir en la alimentación del niño a partir del sexto mes, en pequeñas cantidades, que se van aumentando paulatinamente. A la hora de confeccionar las dietas infantiles se considera que una ración de carne puede variar entre los 50 y 100 gramos, según que se prepare para un preescolar o para un adolescente.
—Ternera, pollo, conejo, pavo o cerdo son igual de buenas consumidas de forma adecuada.
—Las vísceras, los embutidos y los preparados industriales a base de carne no pueden sustituir a las carnes en filete o en pieza más que ocasionalmente, ya que contienen una proporción mayor de grasas y pueden incorporar aditivos y otras sustancias. Por tanto, su valor nutricional es menor.
—La carne de ternera es menos grasa que la de cordero y el cerdo, y por eso, se le denomina carne magra, junto con la de pollo y el conejo. Tienen menos del 10% de materia grasa, frente a las carnes grasas que pueden llegar al 30%. También dependiendo de la parte del animal y del corte existen diferencias de contenido graso.
—Cuanto más tiempo sea cocinada una carne más perderá sus propiedades nutritivas, sobre todo por destrucción de las vitaminas.
—Los niños que tengan sobrepeso o problemas con el colesterol deben limitar el consumo de carne frita y consumir carne magra. Para ellos la plancha o el horno son los mejores aliados. La carne debe acompañarse de alimentos energéticos, legumbres, verduras o cereales, como guarnición o como plato complementario.
—A los niños hay que educarlos desde los primeros meses en los buenos hábitos de alimentación, de los que tiene que formar parte una dieta equilibrada y variada. Las carnes son parte importante en ese planteamiento. Y los padres deben conocer sus características para favorecer en sus hijos una alimentación saludable.
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